Astrología culta y erudita

Toda ciencia es predictiva, la astrología tambien lo es

ANTARES, LA ESTRELLA DE BELÉN Y EL NACIMIENTO DE JESÚS DE NAZARET (1)

 

 

Estando próximas las fechas navideñas quiero exponer parte de un trabajo que realicé años atrás sobre la figura de Jesús de Nazaret, y en especial sobre la “misteriosa” estrella de Belén y su relación con el nacimiento de Jesús.

Y sin más preámbulo, vamos a intentar calcular la fecha en la que aconteció ese nacimiento.

Pero antes de llevar a cabo este cálculo es preciso conocer que en el siglo VI, el Papa Juan I encargó a un monje llamado Dionisio el Exiguo que unificase los calendarios de Oriente y Occidente, a partir del año del nacimiento del Señor.

En el mundo romano, los años se contabilizaban a partir del año de la fundación de Roma. -ab urbe condita - a.u.c.-

Este monje cometió el error de tomar como exacto el dato del evangelista Lucas cuando dice que:

 

"Jesús, al empezar, tenía unos treinta años."

Lc. 3,23

 

Jesús comenzó su vida pública tras recibir el bautismo por parte de Juan, y este episodio del bautismo de Jesús, Dionisio lo dató también erróneamente, en "el año quintodécimo del imperio de Tiberio Cesar". (Lc. 3,1)

Este emperador sucedió en el trono a su padrastro Octavio Augusto en el año 767 a.u.c. -desde la fundación de Roma-, y teniendo en cuenta que Jesús, según Dionisio el exiguo, comenzó su ministerio público quince años después de la llegada al poder de Tiberio, esto nos coloca en el año 782 a.u.c.

Lucas dice en su evangelio "tenía unos treinta años", pero Dionisio el Exiguo ignoró la palabra "unos", y consideró como exacto que Jesús tenía en ese año de 782 a.u.c., treinta años.

En la época de Dionisio se tenía por seguro que los evangelios habían sido inspirados por el Espíritu Santo, y todo lo que estaba escrito en ellos era la Palabra de Dios y, por tanto, no podía estar equivocado.

Entonces, el erudito monje descontó treinta años desde esa fecha, tomando como primer año de la resta el mismo 782 a.u.c. (Para comprobar esto, sencillamente, basta con contar con los dedos comenzando por el 782 hacia atrás) y, dio por exacto y seguro que Jesús había nacido en el año 753 a.u.c., por lo que tomó el año siguiente, es decir, el año 754 a.u.c. como año 1 después de Cristo, pero al desconocerse en occidente el uso del número cero, el año 753 a.u.c. fue tomado, consiguientemente, como año 1 antes de Cristo

Sin embargo, Dionisio no tuvo en cuenta, o, lo más probable es que desconociera el dato, que el rey Herodes el Grande había fallecido casi cuatro años antes de esa fecha.

Herodes murió en la primavera del año 4 a.c., o 750 a.u.c.

Si a esto añadimos la coincidencia de la fecha del censo decretado por el emperador Augusto, con la fecha que ofrecen los evangelios de la infancia al afirmar, con muy buen criterio, que Jesús tenía casi tres años cuando Herodes murió, podemos ubicar su nacimiento en el año 7 a.c.

Una vez establecido el año, vamos a intentar precisar el mes, e incluso el día y la hora de ese nacimiento.

Los evangelios nos hablan de unos pastores que pernoctaban al raso, y de noche se turnaban velando sobre sus rebaños.

Esto indica que la temperatura nocturna en esa fecha tenía que ser muy benigna, de lo contrario, no hubiese sido nada saludable dormir al raso, ni para los pastores, ni para sus rebaños.

Por lo tanto, queda descartado el invierno como posible momento del evento. En el pastoreo tradicional, durante el frio invierno, los rebaños se recogen al atardecer en apriscos cubiertos, y por supuesto, los pastores no duermen al raso.

Otro hecho que nos hace pensar en una estación más favorable es el viaje que José, María y los dos hijos menores del primer matrimonio de José, inician desde Nazaret.

Es razonable pensar, que el experimentado José no emprendería tan largo camino en unas fechas en las que predominasen fenómenos meteorológicos desfavorables como el frio intenso, heladas, lluvia o nieve. Recordemos que los primeros escritos cristianos nos dicen que el anciano carpintero viajaba continuamente, de ciudad en ciudad, atendiendo y trabajando en las obras que contrataba.

Tampoco parece probable que viajasen en una época en la que los días tuviesen muy pocas horas de iluminación solar.

Por lo tanto, todo esto nos delimita a que el viaje entre Nazaret y Belén se efectuó al final de la primavera, en verano, o en el principio del otoño.

Pero, lo que en verdad nos puede conducir, igual que condujo a los tres "reyes" magos desde Persia a Jerusalén, a saber con exactitud la fecha del nacimiento de "un gran rey en Judea" es la estrella de Belén, arropada después por la profecía de Miqueas.

 

 

 

¿Qué es la estrella de Belén? ¿Qué pudo ser esa estrella que simbólicamente colocamos en los belenes navideños encima del portal, o en lo más alto del tradicional árbol de Navidad?

Para responder a estas preguntas debemos comenzar a descartar lo que en realidad no fue esa estrella.

Mucho se ha especulado sobre el fenómeno astronómico que dio origen a esta leyenda. Una supernova, una conjunción entre los planetas Júpiter y Saturno, o el paso del cometa Halley.

Sin embargo, lo primero y más importante que debemos tener en cuenta al analizar la cuestión es, Y ESTO ES FUNDAMENTAL, que fuese lo que fuese esa estrella, ÚNICA Y  EXCLUSIVAMENTE la vieron unos magos procedentes de Oriente.

 

¡¡SOLAMENTE ELLOS, Y …  NADIE MAS!!

¡Qué curioso!

 

Una supernova es una estrella que ha explosionado, y que de repente aparece en los cielos con una luminosidad aumentada en miles de veces.

Este es un fenómeno visible en todas las partes de la Tierra, y no existe ningún registro de estas características en ninguna de las crónicas astronómicas de la época. De haberse producido este singular hecho, astrónomos de otras civilizaciones -China, Japón, India, Grecia, o la misma Roma- lo hubiesen recogido y anotado en sus registros.

Y el mismo Herodes, y todos sus súbditos hubiesen podido contemplarlo, por lo que no se tendrían que haber sorprendido ante las preguntas de esos magos:

 

“¿Dónde está el rey que os ha nacido? Porque hemos visto su estrella en el Oriente, y venimos a adorarlo. Y la nueva llegó al rey Herodes, y lo asustó tanto, que consultó a los escribas, a los fariseos y a los doctores del pueblo para saber por ellos, dónde habían anunciado los profetas que debía nacer el mesías.”

Ev. Del Pseudo-Mateo 16,1

 

Referente a una conjunción entre Júpiter y Saturno debo explicar que esa conjunción se repite cada veinte años, y por consiguiente, no es algo excepcional. Además, ningún planeta tiene luz propia, por lo que es imposible confundir estos acercamientos con ninguna estrella.

En cuanto al cometa Halley que se acerca a la Tierra cada 76 años, su paso acaeció en aquel tiempo en el año 11 o 12 a.c., es decir, cuatro o cinco años antes del nacimiento de Jesús, y por supuesto, éste, también es un fenómeno visible en todo el planeta.

Por todo lo expuesto, podemos descartar la estrella de Belén como cualquiera de estos fenómenos que acabo de comentar.

Llegados a esta conclusión, ahora debemos reflexionar sobre la figura de los magos.

¿Quiénes eran? ¿De dónde procedían? ¿A qué se dedicaban? ¿Llegaron cuando nació Jesús, o llegaron dos años más tarde?

A todo esto nos responden los llamados, evangelios de la infancia.

En primer lugar nos dicen que estos tres magos eran sacerdotes-astrólogos procedentes de Persia.

Y ahora vamos a hacer un inciso para intentar comprender la función que desarrollaban estos hombres sabios en la sociedad de su tiempo.

En la antigüedad, religión y astrología estaban íntimamente unidas.

Los sacerdotes persas poseían elevados conocimientos en astrología, a la que consideraban como la más grande de las ciencias.

En la religión zoroástrica, el nombre dado a estos sacerdotes era "magu", en griego "magoi", y en latín "magi", de donde derivan palabras de nuestro idioma como mago, mágico, o magia.

Durante milenios, todas las grandes civilizaciones conocidas basaron su orden en torno a la astrología. Las siembras, las cosechas, la medicina, las festividades, el comienzo de los viajes, el inicio de las guerras, la fundación de las ciudades, las previsiones meteorológicas, todo, en definitiva, se realizaba en base a lo que ellos llamaban los juicios de las estrellas.

Estos "magus", sacerdotes-astrólogos, depositarios de conocimientos ancestrales sobre los efectos del devenir de los astros en el firmamento, realizaban en los templos sagrados, empleados a su vez como observatorios astronómicos, predicciones tan exactas sobre futuros acontecimientos, que no había rey, faraón, o emperador que pusiera en marcha ningún plan de guerra, o de paz, sin consultarlos.

 

Pero retomando el tema que nos ocupa podríamos preguntarnos lo siguiente: ¿Qué conocían los sacerdotes persas, que el pueblo judío, incluido Herodes, ignoraba?

¿Cuál fue el motivo que les impulsó a realizar un viaje que duró varios meses, soportando penosas incomodidades a través de desiertos y montañas?

¿Qué vieron aquellos magos en el año 7 a.c., para tomar la decisión de recorrer tan largo y arduo camino, desde Persia, hasta Jerusalén?

La respuesta es la siguiente:

Aquellos astrólogos persas vieron en el firmamento algo muy especial. Algo excepcional.

Pero, ellos no contemplaron un fenómeno astronómico espectacular, como un cometa, o una supernova, tal y como se ha venido especulando desde hace dos mil años.

 

 

 

Aquellos magos eran astrólogos, y lo que ellos vieron, fue un fenómeno astrológico extraordinario, como consecuencia de una situación, o configuración, astronómica irrepetible, en la que seis de los siete planetas conocidos en la antigüedad (Luna, Sol, Mercurio, Venus, Marte, y Júpiter) iban a situarse, simultáneamente, en el firmamento, en sus domicilios astrológicos, en un preciso momento de aquel año 7 a.c.

Debo aclarar que la Luna y el Sol eran considerados planetas, a efectos astrológicos.

El séptimo planeta, Saturno, se encontraba en conjunción con Júpiter, siendo estos dos grandes planetas, según dice la tradición astrológica, los que marcan con sus conjunciones el inicio, y el final de los grandes ciclos de tiempo.

Podemos decir que la astronomía se puede considerar como el estudio, y conocimiento matemático, de la posición de los astros en cada momento, y la astrología interpreta la influencia de esas posiciones en los asuntos humanos.

Según el antiguo legado astrológico, todos los planetas lanzan sus mejores influencias a la Tierra cuando están situados o, mejor dicho, transitan por sus domicilios astrológicos.

Los domicilios astrológicos de los planetas son los siguientes:

 

-Saturno cuando transita las constelaciones de Capricornio y Acuario.

-Júpiter cuando transita las constelaciones de Sagitario y Piscis.

-Marte cuando transita las constelaciones de Aries y Escorpio.

-Sol cuando transita la constelación de Leo.

-Venus cuando transita las constelaciones de Tauro y Libra.

-Mercurio cuando transita las constelaciones de Géminis y Virgo.

-Luna cuando transita la constelación de Cáncer.

 

Astrológicamente, cada constelación se divide en treinta particiones o grados.

En el momento del nacimiento de Jesús, los planetas estaban situados en los siguientes grados y constelaciones:

 

Luna, grado 5º de la constelación de Cáncer.

Mercurio, grado 10º de la constelación de Virgo.

Venus, grado 14º de la constelación de Libra.

Sol, grado 28º de la constelación de Leo.

Marte, grado 6º de la constelación de Escorpio.

Júpiter, grado 25º de la constelación de Piscis.

Saturno, grado 23º de la constelación de Piscis.

 

Uno de los conocimientos de la astrología, legado también por la tradición antigua, dice que cuantos más planetas en sus domicilios astrológicos tenga una persona en el momento de su nacimiento, más cerca estará de la perfección.

Los sacerdotes-astrólogos persas tenían la firme convicción, de que cada ser humano nacía en un momento astrológico único y particular, distinto al de las demás personas.

De ahí, concluían que cada hombre o mujer tenía su propia estrella de nacimiento que condicionaba su destino -siempre hemos oído que tal o cual persona ha nacido con buena o mala estrella-  y, cuando en el firmamento se producía una configuración astronómica-astrológica especial, sabían que quién nacía en la Tierra en ese momento, tenía, también, un destino especial, cumpliéndose con ello el famoso axioma hermético “Como es arriba, es abajo.”

Y eso fue, precisamente, lo que estos magos conocían, y lo que el pueblo judío y Herodes ignoraban.

Aquellos "magus" sabían que en un día determinado del verano de aquel año 7 a.c. iba a producirse una configuración astronómica especial, única, e irrepetible, y quién naciera en ese preciso momento se iba a convertir en un ser especial, único, e irrepetible.

Sin embargo, en distintas partes del mundo pueden nacer varios niños en el mismo momento.

¿Cómo sabían los magos que debían dirigirse a Jerusalén?

Los magos eran astrólogos, y "la estrella de Belén", solamente, puede ser descubierta y comprendida desde la astrología.

La doctrina astrológica enseña que cada punto o lugar de la Tierra tiene una latitud y una longitud diferente a cualquier otro punto del planeta y, debido al constante movimiento de rotación de la Tierra, a cada momento se produce un cambio en la línea del horizonte terrestre respecto al espacio exterior. El punto, o lugar exacto, donde la prolongación del horizonte terrestre intersecciona con la Eclíptica en el punto cardinal Este, es conocido en astrología como punto o grado ascendente, al que los antiguos astrólogos llamaban "Horóscopos", de cuyo nombre ha derivado, erróneamente, lo que hoy se conoce como la lectura del signo solar zodiacal, o lectura del horóscopo.

 

 

 

Visto desde la Tierra, es decir, desde un punto de vista geocéntrico, la eclíptica es la línea recorrida por el Sol a lo largo de un año, alrededor de la Tierra y a través de las 12 constelaciones. El grado del ascendente era en la antigüedad, y sigue siendo hoy en día, el punto  más trascendental, importante y fundamental para tratar y predecir astrológicamente cualquier asunto. Este punto recibe a cada fracción de segundo una incidencia angular distinta de los diferentes planetas y estrellas fijas que nos rodean. Esa influencia planetaria y estelar nos llega a la Tierra a través de la luz y ésta, a su vez, la transmite al aire que nos envuelve y, en el preciso instante que se produce la primera respiración de un recién nacido, ese aire único deja marcado en el nuevo ser, la naturaleza y la luz del momento astrológico con sus buenas o malas influencias, dependiendo de la situación zodiacal y angular en la que se encuentren los planetas y las estrellas. Y ese momento preciso era para los antiguos astrólogos el que marcaba si una persona nacía con una buena, o una mala estrella.

A esto habría que añadir, también, la influencia o, aspectación angular de estrellas y planetas a otro punto astrológico, considerado igualmente como determinante en el destino de una persona, conocido como el punto del medio cielo, el cual, al igual que el punto ascendente, va cambiando de situación a cada momento. El grado del medio cielo es el lugar en el que la eclíptica alcanza el punto más alto.

 

 

 

 

En cuanto a la duración de un momento astrológico, Claudio Ptolomeo (siglo II), conocido como el príncipe de los astrólogos, nos da la siguiente explicación:

"En cada hora ascienden 24.000 roboat, y cada uno de éstos contiene 10.000 momentos, y cada momento tiene su propio color, sabor y naturaleza, y ello es de tal modo complicado, que el mismo sentido humano es incapaz de apreciarlo, sino que solamente puede apreciarlo Dios"

Esos "magus" conocían, por un documento procedente de sus antepasados y amparados por sus elevados conocimientos astrológicos, el lugar dónde iba a incidir esa especial influencia planetaria, consecuencia de la excepcional configuración astrológica de un momento determinado, y el grado del ascendente de ese preciso momento, apuntaba a Judea, concretamente, a la zona de Jerusalén.

Para quienes no estén familiarizados con la disciplina astrológica, uno de estos evangelios de la infancia, concretamente el evangelio armenio, nos lo aclara más sencillamente.

Dice ese escrito, que estos sacerdotes persas guardaban una carta antiquísima que había llegado a su poder transmitida de generación en generación desde los tiempos del rey Ciro, en la cual estaba marcado el extraordinario momento -la estrella personal- del nacimiento de una gran rey en la tierra de Judea. Por eso, cuando los magos llegaron a Jerusalén preguntaron directamente por el lugar donde, según las escrituras hebreas, estaba profetizado el nacimiento del rey de los judíos.

 

"Y Abraham la dio a Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Alto, por cuya vía nuestro pueblo la recibió, en tiempo de Ciro, monarca de Persia, y nuestros padres la depositaron con grande honra en un salón especial. Finalmente, la carta llegó hasta nosotros. Y nosotros, poseedores de ese testimonio escrito, conocimos de antemano al nuevo monarca, hijo del rey de Israel."

Ev. Armenio de la Infancia 11,11

Continua en parte 2ª 

© del texto: José Antonio Cardona

Bibliografía: “Jesús de Nazaret, a través de todos los evangelios” ISBN 978-84-614-0296-0

Derechos Reservados  © 2010

 

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Comentario por José Antonio el enero 2, 2013 a las 3:38pm

Gracias a todas las persona que les ha gustado, e igualmente a las que han añadido comentarios.

Para los que, por diversas causas, no comparten esta hipótesis publiqué otro post intentando aclarar ciertos aspectos contradictorios en http://astrologica.ning.com/profiles/blogs/comparativa-sobre-las-fe...

Saludos cordiales.

Comentario por Templario el diciembre 9, 2012 a las 1:50pm

el interés por todos los que nos apasiona el conocimiento de la astrología me llevo a tratar sobre todo encontrar que motivación de fondo busca cualquier incorporación técnica a la gran estructura de las técnicas astrológicas de ahí la importancia de encontrar la primera vez que se formula y quien.

Sobre todo, da la pista de la "necesidad" de la aplicación para el ser humano en esa sociedad, nadie puede cuestionar sin ninguna duda la necesidad de conocer el tiempo de "largo periodo " en cualquier sociedad, pero como sí tengo perfectamente datados todos los sistemas clasicos de largo periodo, que han sido producidos por todas las civilizaciones antiguas y sus adaptaciones hasta la ILUSTRACION en occidente; de esto de la ERAS el único referente de comienzo de que dispongo es Max Heindel (Fraternidad Rosacruz) , ahi es donde yo he encontrado la primera referencia perfectamente articulada como la hemos sorbido en occidente, al margen de justificaciones concordantes de datos antiguos que puede haberlos, pero no esta definida la técnica que creo que se articula en la "necesidad" de uso.

Por esta razón es importante cuando se dio al mundo la técnica completa.

Un saludo 

Comentario por Albirea el diciembre 8, 2012 a las 7:59pm

Los "70 o 72" fueron los que establecieron 27000 sectores para la Curva Abierta de la Ecliptica.

Que luego redujeron en un 4% racionalmente para adecuarla a nuestro círculo, a nuestra esfera de 360º que es la manera en que dibujamos las natales,y si lo multiplicamos por el tiempo de las estrellas nos da  25.920 , 

Bailly  viene a cuento porque en su obra Astronomie Ancienne considera que la humanidad anterior al diluvio, sea cual sea éste, tenía una astronomía avanzada en pueblos que "aparentemente" no tuvieron intercambio de conocimiento en el mismo bucle de tiempo como India, Caldea, y Egipto; pero incluso éste último autor queda muy lejos, muy por debajo de nuestro Demetrio

En el libro Investigaciones sobre Astrologia Tomo 1 y 2 , sí que hay una inmensa cantidad de  bibliografia ....

Allí te remito

Alli habla de Patriarcas, Sumerios, Nordicos, Presocraticos, Socraticos, Beroso, Ptolomeo,  el Milenario ect ect 

Yo hablo de su resurgimiento con Tritemio, con Nostradamus y ect ect

albirea

Comentario por Albirea el diciembre 8, 2012 a las 7:17pm

De todas formas Templario , con todos los datos que había dado anteriormente en este blog, tenías suficiente materia como para dar por sentado eso que denominas:

Seria interesante y enriquecedor para los que no compartimos esto de la eras en la forma que se presenta actualmente, que se aportara la primera referencia escrita alusiva a este tema para desgranar un poco como y porque se dedujo esta relación, creo que como astrólogos tenemos que intentar datar cualquier idea estemos o no de acuerdo.

 

HAY MILES DE REFERENCIAS Y BIBLIOGRAFIA a lo largo de la pre-proto-historia

eso es lo que me escama, amigo

saludos cordiales

albirea

Comentario por Albirea el diciembre 8, 2012 a las 6:44pm

Allí en dice Demetrio Santos que esas cuestiones las aprendió de la Biblioteca Nacional de Madrid, Y del catalogo General de Archivos ( “la memoria” a la que alude Nostradamus, majo, trasplantada al modelo informático, también a la Biblioteca De Toledo, ademas de Palau, Picatoste, y J. Simon Diaz )

Como dice Vicente Cassanya en su libro , el cual me fascina en su vertiente moderna, te explica que diferencia hay entre Zodiaco y entre Constelaciones Zodicales

figura

esta es la Precesión

l aConstelacion de Piscis se encuentra actualmente en el Signo Zodiacal de Aries  y ect ect

Carlos Crneado lo que hace es darle vida a toda esa mística , darle vida matemática, desarollar practicamente la investigación.

Ademas de Demetrio Santos y de Carneado yo tengo vida .

En este espacio no es el lugar adecuado para describir en dos palabras toda la Historia de la Cosmología y Cosmogonía de la Humanidad , te vuelv0 a remitir al libro de Demetrio Santos

http://books.google.es/books?pg=PA124&lpg=PA194&dq=Bailly+H...

http://es.wikipedia.org/wiki/Jean_Sylvain_Bailly

http://es.wikipedia.org/wiki/Johannes_Trithemius

Chacornac tradujo a Tritemio

http://es.wikipedia.org/wiki/Jean_Chacornac

http://es.wikipedia.org/wiki/William_Herschel

Ya ves que mi mente es caótica, y tarda muchos años en asimilar lo que otros genios nos enseñan.

Creo que hay todavía muchas dudas sobre Banda Zodiacal/Zodiaco , Constelaciones visto desde la Tierra y dentro de ella lo diferente del hemisferio Norte y el del Sur que no se puede soslayar.

Herschel  investigó el viaje del Sol hacia la Constelacion Hercules

 

 

Estoy articulando un estudio vulgar sobre nuestra civilización , que le prometí a David Benu y no me olvido pero es tan complejo que para aportar algo mínimamente verdadero se necesitan decenios presurizados.

Recuerda, vuelve a estudiar Investigaciones sobre Astrología de Demetrio Santos

este no es el medio para exponer tan complejo tema.......

estoy elaborando una pequeña investigación par David Benu sobre estrellas sean ëstas Bebenias o no y su inquietud egipcia pero no me olvido y no hay que forzarla

saludos cordiales

albirea

 

 

Comentario por Albirea el diciembre 8, 2012 a las 5:57pm


Y agora voy a darte una versión, de mi versión personal.

Me parece sorprendente que me preguntes sobre bibliografía, deberías leer, un texto tan denso como el de Demetrio Santos , allí le llama Eon/Era y lo menciona tantas y tantas veces que ya me dá vergüenza ajena, menciona tantas veces como “los antiguos “ conformaron una Ondulatoria en la antigüedad, una Cosmogonía y una Cosmología, dividieron según civilizaciones esos 30º en nuestro mundo aquí en la Tierra en decanatos según egipcios

2160 sectores matemáticos en el viaje del Sol si lo multiplicaban

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C - 1187  COMENTARIOS al Curso de AstroAnalisis

Hola amigo/a/s, buenas tardes,

 

Intercambiando con  Beatriz ¿ Zodiaco Sideral o Zodiaco Tropical ?

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Una cosa es nuestro pequeño Sistema Solar (cuatro estaciones), y otra cosa el Zodiaco Fijo de las Estrellas.

 

Zodiaco Fijo, el de las Estrellas, valido mientras manejemos unos pocos años, pues como ya nos critico Sagan, estas no conservarian sus mismas posiciones si las mirasemos unos miles de años atras, o si las mirasemos unos miles de años hacia adelante.

 

Puede perfectamente sernos valido este Zodiaco Sideral en nuestra poca existencia individual o como tramo historico que conocemos, unos escasos milenios.

 

Es insostenible hablar de tal o cual constelacion para muchos años atras o hacia adelante, pues las Estrellas no estan con la misma profundidas aunque nos parezcan en el mismo plano, y por tanto evolucionan digamos en circulos unos mas grandes que otros, y se distanccian entre si desde nuestra vision digamos plana.

 

En este asunto de las Eras hemos estando mirando al cielo, pero mirando demasiado lejos, y ademas considerando Fijo lo que no es ni mucho menos tan Fijo.

El punto Vernal puede pasar por tal o cual constelacion (grupo de Estrellas) en nuestro tiempo y en otros de proximos, pero estas Estrellas no quedarian igual de agrupadas con unidades de tiempo importantes.

 

Me explico.

Las Estrellas son puntos de referencia estelar, pero todas no evolucionan a la misma velocidad y por tanto, segun que referencia tomemos, una Era puede contener mas o menos años desde esa medicion.

 

Otra cosa la unidad año, es nuestra unidad, la de nuestro sistema Solar.

En lo universal esta unidad no es nada.

Pero si sera fundamental en nuestra investigacion sobre las Eras.

Sera fundamental el Punto Vernal, el 0º Aries.

 

Si es cierto, que las Estrellas no serian validas (considerando milenios) como punto de referencia para considerar la longitud de una Era, si lo es, el conjunto de estas, en nuestra evolucion estelar.

El paseo de nuestro punto Vernal por todo su circulo puede indicarnos a grasso modo la duracion de años terrestres que le ocupa tal menester.

 

Ese periodo de años a fin de cuentas ha de ser un multiplo de nuestro Sistema Solar. Sistema Solar en el que sabemos exactamente cuando es 0º Aries, 0º Cancer, etc. Y el 0º de Aries es el iniciador.

Y por la accion retrograda de ese punto Vernal en las Constelaciones, ese punto no va de 0º de Aries a Tauro, sino ede 0º Aries a Piscis.

 

Igual que tratamos un Zodiaco de Signos desvinculado de la realidad de las Estrellas de fondo, estamos en unas Eras que son proyecciones de nuestro Sistema en lo Estelar.

 

Un abrazo  carlos.


C - 1197  COMENTARIOS al Curso de AstroAnalisis

Hola amigo/a/s. buenos dias,

 

Intercambiando con Mercedes Foronda y las Eras Astrologicas

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Si las Estrellas son bien reales y ubicadas con precision hace bastante tiempo, los dibujos pretendidos que ellas forman convendremos que son cuando menos muy forzados, lo cual no significa que sus atribuciones no se correspondan con sus franjas correspondientes en los signos.

 

Una cosa son las Estrellas, y otra su agrupacion en determinada constelacion. Constelaciones mas largas o cortas en funcion de poder representar el dibujo que se le atribuye.

Y esas constelaciones y estrellas pasaron de libro en libro, y se convirtio y es muy dificultoso otro ordenamiento. Otro ordenamiento, que ademas es innecesario.

Lo incorrecto es razonar sin considerar porque se agruparon asi.

 

Podemos ubicar exactamente las Estrellas, pero es incorrecto determinar la amplitud de cada constelacion en funcion de ellas, cuando admitimos que tan solo se quiso representar unas determinadas particularidades celestes con las mismas.

 

Una cosa son las Estrellas, otras las Constelaciones, y otras los Signos.

Podemos precisar exactamente la ubicacion de Estrellas y Planetas (ambos cuerpor reales) en los Signos.

 

Un abrazo    Carlos

C - 1201  COMENTARIOS al Curso de AstroAnalisis

Hola amigo/a/s, buenos dias,

 

Intercambiando con Mercedes Foronda y las Eras Astrologicas

Era de Acuario

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Si Mercedes, si se investiga en el sentido que desde siempre nos ha indicado la Precesion, en el sentido RETROGRADO, el desglose y despliegue de las Eras y Etapas aparece en paralelo con los acontecimientos.

 

Si el Punto Vernal es el Rector (0º Aries), y las Eras van en sentido retrogrado, las etapas menores dentro de cada Era deben obedecer la direccion de la Era, y tambien ir en sentido retrogrado.

 

Y procede investigar las etapas dentro de cada Era, de 0º Aries = 30º Piscis, a Acuario, Capricornio, etc, en lugar de Aries a Tauro, a Geminis, etc.

 

Y el  IEA investiga en este sentido.

 

La primera etapa de 180 años Piscis dentro del inicio de la Era ACUARIO, daba una continuidad de Era PISCIS que realmente habia dejado de ser, pues ya no era mas que una etapa Piscis.

Etc.

 

Es la investigacion en RETROGRADO de los signos que lo aclara.

 

Si Estrellas y Planetas son realidades fisicas, las Constelaciones son dibujos que pueden o no agrupar contenidos, poco, mucho o nada semejantes, como hemos atribuido y podemos comprobar.

 

Si Signos y Constelaciones pueden y coinciden a groso modo (no en sus dimensiones) , ello no es guia rigurosa de los cambios de Eras, cambios que veo mas como multiplos de los Signos de nuestro Sistema; a fin de cuentas divisores del paseo por el gran circulo celeste.

 

El Paseo del Punto Vernal por el Circulo Celeste en funcion de un determinado inicio no tiene una duracion constante pues el Zodiaco Fijo de las Estrellas, lo es, pero no tanto.

 

Asi, un Gran Año tiene una duracion exacta determinada, y el proximo Gran Año, otra algo diferente, pues las Estrellas como todo el Cosmo esta en movimiento.

 

El Gran Año de hace tres a cuatro Grandes Años, no pueden tener la misma duracion en funcion de determinar ese inicio o punto de referencia en determinadas Estrellas, pues estas estrellas en funcion de su ubicacion real, tridimensional en el espacio, pierden sus equidistancias.

 

Podemos investigar, como pretende el IEA-1760, espacios costos de Eras, Era de Gemimis, Tauro, Aries, Piscis, Acuario, e intentar sincronizar con acontecimientos historicos sus etapas menores.

Esos tramos supeditados al paseo por el Gran Circulo Celeste, lo son tambien en funcion de la realidad de nuestro Sistema, Sistema de 12 tramos iguales. Doce Signos de iguales dimensiones.

 

Hace mucho años que estamos en ACUARIO,  aun cuando hace menos que se ha evidenciado, y eso cada vez de modo mas acelerado, 

 

 un abrazo    Carlos     www.astroanalisis. com

Y así termino con este texto de Carlos Carneado Ferreri

C - 1205  COMENTARIOS al Curso de AstroAnalisis

Hola amigo/a/s, buenos dias,

 

Intercambiando con Dori y las Eras

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Puede ser que la pagina estuviera en ese momento ocupada, pero tambien ocurre que por el peso de algunas cosas haya que volver a darle al ENTER, y entonces aparece. O sea, a la direccion donde quieras dirigirte volver a dar a la tecla ENTER.

 

 

Las Etapas de 180 años, 15 años, 15 meses, etc, son cada una, la etapa anterior dividida por 12.

Son los clasicos divisores por 12 trasmitidos por la tradicion.

 

O sea 2160 : 12 = 180 años

 

180 años : 12 = 15 años.

Etc.

 

Inicialmente tenia claro mas o menos los años de duracion de una Era ( alrededores de +/- 2152 años ) y su ubicacion ( ubicacion de algunas etapas dentro de la Era )

 

Si cogemos la posicion de una Estrella con fecha de hoy y buscamos esta posicion 30º antes o despues, comprobamos que no ocupa el mismo tiempo que otra Estrella con la que hagamos la misma operacion. Hay un acompañamiento de unas con otras, pero no el mismo.

Ello hace que si la operacion la hacemos unos miles de años antes de hoy o despues de hoy, tengamos que admitir que las Constelaciones quedan desdibujadas, y que la duracion de una Era en funcion de que estrellas la queramos referenciar, sea diferente.

Esa duracion seria un +/- tantos años.

El Zodiaco Sideral es Fijo, pero no tanto. Si dos astrologos Siderales se pudieran comunicar separados en unos cuantos miles de años, hablarian de Zodiacos Fijos diferentes. Y eso es asi.

Ciertamente tambien ¿ dos astrologos Tropicales separados por esos mismos miles de años, hablarian del mismo tiempo que duran nuestros años solares ?

 

Para facilitar las investigaciones opte por numeros redondos, multiplos de años solares.

 

El Punto Vernal era basico. Y tambien las estaciones.

 

Y la direccion retrograda de las etapas era de sentido de las Eras, el sentido natural que debian seguir sus divisores.

 

La duracion de la Era no podia estar basada en estrellas en concreto (pues no guardaban sus equidistancias en el tiempo), sino en el paseo por el circulo celeste.

Esas Estrellas si orientaban sobre la duracion aproximada de la Era, pero solo orientaban.

 

Si el Punto Vernal era basico (las cuatro estaciones), debia de ser un multiplo de nuestros años solares que tambien lo fuera de los divisores mas importantes.

 

Si tomada 2148 años, su primer divisor por 12 = 179.

Pero 179 años : 12 = 14,91 años

 

Si tomaba 2160 años, su primer divisor por 12 = 180 años

Y 180 años : 12 = 15 años

Y 15 años (180 meses) : 12 = 15 meses

15 meses : 12 = 38 dias

 

Si tomaba 2172 años, su primer divisor por 12 = 181 años

Pero 181 : 12 = 15,08 años

 

¿ Porque era importante la exactitud ?

Para que iniciase cada Era, y cada Etapa de 180 años y 15 años, ese punto Vernal.

 

Y las Etapas de 15 meses se inician saltando de estacion.

 

Experimentado pues con 2160 años, estabamos en paralelo con lo que nos dice la ciencia, y lo mas importante, que la resultante de todo ello no era mas que la proyeccion en multiplo de la realidad de nuestro Sistema en lo Estelar.

Las bases de la Astrologia Tropical sustentan las bases de la Eras.

Al igual que dividimos lo Tropical, lo podemos multiplicar.

 

Todo ello permitia precisar con gran exactitud esos inicios de Etapas y experimentar en concreto la bondad del planteamiento.

Son nuestras estaciones proyectadas al Cosmos.

 

Y desde este planteamiento podemos hacer el intento de experimentar al segundo esos momentos de cambios de Etapas.

 

Mas o menos asi la inicio la investigacion.   Un abrazo   carlos

Comentario por Albirea el diciembre 8, 2012 a las 5:39pm

Sumerios/Acadios

Beroso

Ptolomeo

Tritemio

Nostradamus

Maria Dolores de Pablos

Demetrio Satos Santos

Carlos Carneado Ferreri,

Avalan esta teoría, suficiente para mí

Versiones de la Biblia

Existen distintas versiones básicas de la Biblia. Las actuales ediciones de la Biblia en las diversas lenguas son traducciones de uno u otra versión. Estas versiones son:

- Versión de los "Setenta" o "Alejandrina": (conocida también como "Septuaginta"), es la principal versión griega por su antigüedad y autoridad. Su redacción se inició en el siglo III a.C. (250 a.C.) y se concluyó al final del siglo II a.C. (105 a.C.).

El nombre de "Setenta" se debe a que la tradición judía atribuye su traducción a 70 sabios y "Alejandrina" por haber sido hecha en Alejandría y ser usada por los judíos de lengua griega en vez del texto hebreo. Esta traducción se hizo para la lectura en las Sinagogas de la "diáspora", comunidades judías fuera de Palestina, y quizá también para dar a conocer la Biblia a los paganos.

- Versiones Latinas:

Itala Antigua o "Vetus Latina": proviene de la Versión de los Setenta para la mayoría de los libros del A.T. y de los originales griegos para los libros del N.T. y Sabiduría, 2 Macabeos y Eclesiástico. Estuvo en uso en Occidente desde el siglo II hasta el siglo V.

Vulgata: hacia finales del siglo IV, el Papa Dámaso ordenó a San Jerónimo hacer una nueva versión latina teniendo presente la Itala antigua. Esta versión se impuso en el siglo VII definitivamente. Se denominó "Vulgata" porque la intención de la obra era "vulgarizarla", volverla popular.

San Jerónimo tradujo directamente del hebreo y del griego originales al latín, a excepción de los libros de Baruc, Sabiduría, Eclesiástico y 1º y 2º de los Macabeos, que los transcribió, sin alteración alguna, de la Itala antigua.

Neovulgata: La Neovulgata es la misma versión Vulgata, a la que se han incorporado los avances y descubrimientos más recientes.

El Papa Juan Pablo II aprobó y promulgó la edición típica en 1979. El Papa lo hizo así para que esta nueva versión sirva como base segura para hacer traducciones de la Biblia a las lenguas modernas y para realizar estudios bíblicos.

Sobre la primera traducción de la Biblia

por Álvarez Valdés, Ariel · 12 Comentarios 

Desde hace siglos la Biblia se viene traduciendo a las diferentes lenguas del mundo. Actualmente ya se encuentra (completa o parcialmente) en 2287 idiomas. O sea que el 90% de la humanidad puede leerla en su propia lengua. Pero, ¿cuándo se tradujo la Biblia por primera vez?

 

La más antigua traducción de la Biblia (o mejor dicho, del Antiguo Testamento, porque el Nuevo aún no existía) fue al griego, y la hicieron los judíos en el siglo III a.C. Se trató de un acontecimiento verdaderamente extraño e insólito. Por un lado, ayudó enormemente a los judíos, porque permitió que miles de israelitas piadosos, que ya no sabían hebreo y sólo hablaban griego (la lengua más extendida en el oriente antiguo), pudieran volver a leer las Escrituras y a meditar sus enseñanzas. Pero por otro lado, curiosamente esta traducción produjo en ellos un enorme dolor, abrió profundas heridas, y su recuerdo terminó convirtiéndose en un día de duelo y luto para todos los judíos.

 

Ésta es la historia de una de las más polémicas y paradójicas traducciones que haya existido jamás en la historia.

 

La ciudad en la ciudad

 

Todo comenzó en el siglo III a.C. en la ciudad de Alejandría, por entonces capital de Egipto. Allí vivía una comunidad muy numerosa de judíos que habían ido llegando en busca de mejores perspectivas de vida. Como en esa época Palestina dependía políticamente de Egipto, (desde que en 301 a.C. la había conquistado el rey egipcio Tolomeo I), este país se había convertido en uno de los destinos preferidos por los hebreos.

 

La emigración judía fue tan numerosa, que en pocas décadas Alejandría pasó a ser la sede de la comunidad hebrea más grande del mundo fuera de Palestina. Del millón de habitantes que tenía la ciudad, unos cien mil eran judíos. Éstos se dedicaban a toda clase de profesiones y practicaban todos los oficios, desde agricultores a recaudadores de impuestos, pasando por artesanos, preceptores y militares. Vivían en un barrio exclusivo, dentro de la ciudad, y gozaban de tanto prestigio, que se les permitió tener sus propias leyes, sus autoridades y sus jueces para resolver los litigios entre ellos. Es decir, formaban como “una ciudad dentro de la ciudad”.

 

El Dios bilingüe

 

Pero como la Ley que usaban los judíos para regirse en su comunidad era la misma Biblia (es decir, los cinco primeros libros o Pentateuco), que se hallaba escrita en hebreo, las autoridades egipcias se vieron en serios problemas. Éstas hablaban griego, y al no entender hebreo les resultaba difícil supervisar la administración del barrio judío, y saber si sus funcionarios estaban aplicando bien o no las leyes.

 

Entonces hacia el año 250 a.C., para un mejor control de su gobierno, el rey Tolomeo II encomendó a un grupo de judíos de Alejandría la tarea de traducir aquella Ley a la lengua griega. Y de este modo, tanto el monarca egipcio como sus funcionarios pudieron conocer claramente cuáles eran las normas que regían en la comunidad israelita.

 

Los sacerdotes judíos de Jerusalén, al principio no vieron con buenos ojos esta traducción. Para ellos, la Ley que acababan de traducir en Alejandría no era un código cualquiera de normas. Era la Palabra de Dios, y ésta sólo debía leerse en hebreo, la lengua sagrada de Israel. Sin embargo, debido a que Palestina se hallaba bajo la dominación egipcia, no tuvieron más remedio que aceptarla.

 

En cambio los judíos de Alejandría, que pudieron sacar copias de esta traducción, estaban felices. Tantos años de no entender el hebreo y no poder leer sus Escrituras habían provocado en muchos de ellos una crisis de identidad, y llevado a un vasto sector a abandonar la fe. Ahora la inesperada traducción del rey Tolomeo significaba el reencuentro con sus tradiciones y la vuelta a su religión.

 

Los 72 que serán 70

 

Con el paso del tiempo, en Alejandría la admiración por la Biblia griega creció de un modo tan grande, que se fueron olvidando los verdaderos motivos de su traducción, y surgieron en su lugar leyendas fantásticas que contaban su origen y su aparición. Hacia el año 120 a.C., un autor anónimo recopiló esas leyendas, como si fueran verídicas, en una pequeña obra llamada La Carta de Aristeas, con el fin de divulgar entre los judíos la veneración y el respeto por esta Biblia.

 

La Carta de Aristeas, pues, cuenta lo siguiente. Demetrio, director de la famosa biblioteca de Alejandría, le dijo un día al rey Tolomeo II que quería incorporar a la biblioteca la Ley sagrada de los judíos, pero traducida al griego, puesto que se trataba de una obra religiosa muy importante. A Tolomeo II le pareció bien la idea, y mandó un emisario a Jerusalén, llamado Aristeas, para pedir al Sumo Sacerdote Eleazar un manuscrito hebreo de la Ley y algunos traductores palestinos especializados. El Sumo Sacerdote, pues, escuchó el pedido y envió a Alejandría a un grupo de 72 ancianos (6 por cada una de las 12 tribus de Israel) junto con un pergamino de la Ley escrito en letras de oro, para realizar la tarea.

 

Los 72 doctores llegaron a Egipto, y fueron alojados en 72 habitaciones, donde trabajaron 72 días. Cuando terminaron, leyeron su escrito en público y todos los sacerdotes y los expertos judíos reconocieron la perfección de esa traducción. En recuerdo de esos 72 ancianos, la versión pasó a llamarse “Versión de los 70”, o simplemente “La Setenta”.

 

La propaganda tuvo éxito

 

Ahí termina La Carta de Aristeas. Pero con el tiempo se crearon más leyendas, como la que decía que cuando aquellos ancianos salieron de sus habitaciones y compararon sus trabajos, las 72 traducciones griegas coincidían exactamente palabra por palabra (lo cual es en verdad imposible). Esta nueva leyenda pretendía, simplemente, enseñar a la gente (especialmente a los judíos de Palestina, que sentían cierto recelo por esta traducción) que la Biblia griega había sido hecha bajo la inspiración de Dios, y que por lo tanto debía reconocerse en ella la misma autoridad que tenía la Biblia hebrea, de la cual había sido traducida.

 

La Carta de Aristeas y las demás leyendas dieron sus frutos; y así, la idea de que la Biblia griega estaba divinamente inspirada se fue imponiendo no sólo entre los judíos, sino también más tarde fue aceptada entre los cristianos. Y muchos padres de la Iglesia (como San Ireneo, Clemente de Alejandría, Cirilo de Jerusalén, San Epifanio y San Agustín) aceptaron el relato de La Carta de Aristeas, y admitieron la inspiración de La Setenta.

 

Por culpa de las vocales

 

Volviendo a la historia, el rey Tolomeo quedó sin duda conforme con la Ley judía (o Pentateuco) en griego, que necesitaba para el control del barrio judío. Pero los judíos alejandrinos, al ver que ya estaba el Pentateuco traducido, decidieron hacer lo mismo con los otros libros bíblicos que faltaban. Y así, poco a poco se fueron traduciendo y agregando las demás obras de la Sagrada Escritura.

 

El primer libro que se añadió, hacia el año 200 a.C., fue el de los Salmos, sin duda por la importancia que tenía en la liturgia y en la oración de los judíos de Alejandría, que ahora por fin podían entender qué era lo que rezaban cada día.

 

Hacia el 180 a.C. se tradujo el libro de Samuel y el de los Reyes. Pero aquí los alejandrinos introdujeron una novedad. Como los libros en griego eran casi el doble de tamaño que los libros en hebreo (porque la lengua hebrea se escribía sólo con consonantes, mientras que la lengua griega tenía vocales), el rollo de papiro se volvió demasiado grande, y por lo tanto poco manejable. Entonces tuvieron que dividir cada libro en dos. De este modo, mientras en hebreo había un libro de Samuel y uno de los Reyes, en griego pasó a haber dos de Samuel y dos de los Reyes. Esta división pasó a nuestras Biblias modernas.

 

Alrededor del 160 a.C. le tocó el turno al libro de los Doce Profetas. Era un solo libro que contenía el texto de nuestros doce Profetas Menores. Pero también aquí los traductores griegos, para evitar que resultara una obra demasiado voluminosa, decidieron traducirla en doce libros separados. Y nosotros hemos heredado actualmente esta división.

 

Fiesta en las habitaciones

 

Con el paso de los años, la Biblia griega fue encontrando adeptos también entre los judíos que vivían en Palestina, y que hablaban griego. También ellos se interesaron por la empresa traductora. Comenzaron, pues, a surgir en Palestina otros libros bíblicos en griego. Las versiones de Rut, Eclesiastés, Cantar de los Cantares, Lamentaciones, vieron la luz en suelo palestino.

 

Pero los judíos no sólo tradujeron los libros de la Sagrada Escritura. También tradujeron (y compusieron) otras obras que aún no estaban aceptadas en la Biblia hebrea. Así, pronto aparecieron formando parte de La Setenta libros como el de Tobías, Judit, Sabiduría, Eclesiástico, 1º Libro de Esdras, 1º y 2º Libro de los Macabeos, 3º y 4º Libro de los Macabeos, Baruc, Las Odas, y los Salmos de Salomón. La tarea de traducción duró más de 300 años, y finalizó alrededor del año 50 d.C.

 

A mediados del siglo I d.C. la devoción por La Setenta creció tanto, que los alejandrinos fijaron un día al año para celebrar la fiesta de su aparición. Ese día la gente peregrinaba hasta la isla de Faros, donde la leyenda decía que habían trabajado los 72 ancianos, veneraban sus habitaciones, y daban gracias a Dios por haber permitido la aparición de La Setenta. Fue tal el respeto por la Biblia griega, que hasta los grandes escritores judíos de la época, como Filón de Alejandría y Flavio Josefo, le dieron su respaldo oficial y prefirieron citarla a ella en sus obras, en lugar del texto hebreo.

 

Pero a fines del siglo I d.C. un hecho imprevisto vino a opacar la fama de La Setenta, e hizo que los mismos judíos que antes la habían venerado con pasión, ahora la rechazaran y sintieran un profundo desprecio por ella. ¿Qué fue lo que sucedió?

 

La muchacha convertida en virgen

 

Cuando aparecieron los primeros cristianos, también éstos empezaron a usar La Setenta como su libro religioso, es decir, como su Antiguo Testamento. Y lo peor de todo era que, cuando los cristianos discutían con los judíos (que no aceptaban a Jesucristo), los cristianos ganaban sus discusiones apoyándose justamente en La Setenta.

 

¿Por qué? Porque los traductores de La Setenta habían hecho varias modificaciones en su traducción. Y precisamente en estas modificaciones se basaban los cristianos para fundamentar su fe contra los judíos. Veamos algunos ejemplos. El Sal 40,7 decía en hebreo: “No quisiste sacrificios ni oblaciones, pero me abriste el oído”. La Setenta en cambio puso: “No quisiste sacrificios ni oblaciones, pero me diste un cuerpo”. Con este cambio, los cristianos decían que ahí (“me diste un cuerpo”) estaba profetizada la venida de Jesús a la tierra con un cuerpo humano.

 

Lo mismo ocurría con el Sal 16,10. El salmista le pide a Dios que lo libre de la muerte, y dice: “No dejarás a tu amigo ver la tumba”. Pero La Setenta puso: “No dejarás a tu amigo ver la corrupción”. Con este cambio, los cristianos decían que ahí estaba profetizada la resurrección de Jesús, cuyo cuerpo no experimentó la corrupción.

 

El más famoso cambio que hizo la Setenta es en Isaías 7,14. El texto hebreo decía: “Una muchacha ha concebido y dará a luz un hijo, a quien pondrá por nombre Emmanuel”. Pero La Setenta en vez de “muchacha” puso “virgen”, quizás pensando que esta “muchacha” era la ciudad de Jerusalén, a la que a veces suele llamarse “virgen”. Los cristianos, con La Setenta en la mano, decían que esta “virgen” era María, y que aquí estaba profetizada la concepción virginal de Jesús. (Así pensó también San Mateo, por eso cuando escribió su evangelio, dice en 1,22-23 que en María se cumple la predicción de Isaías. Si Mateo hubiera leído el hebreo, nunca hubiera encontrado esta profecía).

 

De la fiesta al luto

 

Los judíos, al ver que los cristianos basaban sus argumentos en La Setenta, y justamente en las diferencias de traducción, comenzaron a mirarla con malos ojos. Así, a fines del siglo I d.C. decidieron abandonarla para siempre, argumentando que no era fiel al original hebreo. Y pasaron a odiar tanto esta versión fomentadora del cristianismo, que ordenaron reemplazar la antigua fiesta en su honor por un día de duelo y ayuno, debido al enorme daño que La Setenta había causado al mundo judío. Hasta el día de hoy, los judíos ayunan el 8 de Tebet (que cae a mediados de diciembre) en recuerdo de la traducción de los Setenta.

 

En cambio los cristianos siguieron usando La Setenta. Ésta pasó a ser su Antiguo Testamento oficial (en vez del texto hebreo), su fuente de espiritualidad, y el fundamento de su fe. La prueba está en que, al escribirse el Nuevo Testamento, sus autores, de las 350 veces que citan el Antiguo, 300 (el 86 %) lo hacen de La Setenta.

 

Se dio así la paradoja de que una Biblia, que había nacido en Alejandría para satisfacer las necesidades de los judíos, terminó convirtiéndose, a tres siglos de su aparición, en la Biblia oficial del cristianismo. Ésta fue la Biblia que acompañó a los misioneros cristianos hasta los confines del Imperio Romano. Y ésta fue la que impulsó la realización de nuevas traducciones (por ser ella misma una traducción). Pronto la Biblia griega se vertió a las principales lenguas tanto de oriente (copto, armenio, georgiano y etiópico) como de occidente (latín, gótico y eslavo antiguo), facilitando la expansión del cristianismo. La Setenta fue, pues, una de las principales estrategias que aseguraron el éxito de la naciente iglesia cristiana.

 

Herencias que quedaron

 

Actualmente la Iglesia ya no usa más la versión de La Setenta. Nuestro Antiguo Testamento oficial es la Biblia hebrea, por ser el texto original, mientras que La Setenta es una traducción. Sin embargo, tantos siglos de uso dejaron muchas huellas en nuestro lenguaje religioso. Por ejemplo, mientras la Biblia hebrea hablaba de la Alianza de Dios con su pueblo, La Setenta decía Testamento; de ahí que hasta el día de hoy nosotros hablemos de Antiguo Testamento y Nuevo Testamento, en vez de Antigua Alianza y Nueva Alianza.

 

También de La Setenta hemos sacado la costumbre de decir que Moisés cruzó el Mar Rojo, en vez de el Mar de las Cañas, como escribe en realidad el texto hebreo (Ex 13,18). Además, la Biblia hebrea nombra sólo seis dones del Espíritu Santo (Is 11,2), mientras que La Setenta nombra siete; y nosotros, siguiendo a La Setenta, decimos que son siete.

 

Finalmente, a La Setenta le debemos siete libros de nuestra Biblia actual (Tobías, Judit, 1° y 2° Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico y Baruc), que no estaban en la Biblia hebrea, y que nosotros hemos aceptado de aquella (aunque hemos rechazado otros cinco: 1° Esdras, 3° y 4° Macabeos, Las Odas y Los Salmos de Salomón, que figuraban en ella).

 

Una nueva Setenta

 

Hace 2300 años, alguien tuvo la osadía de traducir la Palabra de Dios a una lengua que no era sagrada. Fue el proyecto de traducción más grande que jamás se haya hecho en el mundo antiguo. Algunos lo consideraron una blasfemia, otros una desgracia. Sin embargo, el haber adaptado la Biblia a la cultura de entonces tuvo un alcance religioso incalculable. Se convirtió en el principal instrumento de expansión evangélica, y gracias a ella pudo propagarse rápidamente el cristianismo. Si la iglesia hubiera tenido sólo la Biblia hebrea, difícilmente habría tenido el éxito y la difusión que tuvo. Millones de creyentes, pues, le debieron su fe y su encuentro con Dios a esta arriesgada empresa.

 

Hoy hacen falta nuevas osadías para difundir y propagar la Palabra de Dios en el mundo y en la cultura moderna. Hace falta que aparezcan otros “70 ancianos”, que desafiando el riesgo de que se los acuse de profanar, deshonrar o superficializar la Biblia, la liturgia y la doctrina cristiana, la traduzcan al habla de la gente de todos los días y la hagan entender a los más alejados.

 

Muchos cristianos que viven en la “diáspora” de la Iglesia, que transitan por la frontera de la fe sin terminar de entenderla, se lo agradecerán.

Gracias por comunicarte nuevamente.

La traducción siempre es interpretación.
En ocasiones la interpretación puede caer en errores, más o menos sutiles o perceptibles.
Pero para empeorar las cosas, algunas 
traducciones tienen más de farsa e intereses espurios, que de labor realizada de buena fe.
Para adecuar (con el menor número de dislates) una versión a la letra y espíritu del original es menester, además de la capacidad técnica e intelectual, honestidad y rectitud, sin lugar a dudas, recurrir (casi en cada palabra) a las enseñanzas con las que los Sabios de renombre nos han iluminado desde hace centurias.

Así pues, cuando la persona estudiosa desea aproximarse al texto del Tanaj debería conocer su idioma original (más del 90% hebreo) con bastante solvencia, amén de sustentarse en las exégesis de los maestros que suelen clarificar el panorama.
Esta práctica (que suma la lectura el estudio, el análisis y la experiencia de lo aprendido) dejaría por fuera las traducciones (más o menos correctas)
Pero, como no todos podemos llegar siempre a este nivel ideal, veamos en qué confiar, para lo cual escribiremos éste texto y los dos siguientes (
rap620 yrap621)

Yo no sé griego.
Así que poco podría hablar acerca de una traducción a ese idioma.
Pero, en nuestras fuentes tenemos opiniones acerca de la Septuaginta, o versión de los Setenta (del siglo III AEC), que la consideran notable por su cercanía a la Torá, su precisión en ciertos pasajes de difícil captación y un uso de técnicas interpretativas similares a los del 
targum (del que hablaremos en siguientes textos)
En el Talmud se la considera como 
la versión griega de la Torá (atento, de laTorá solamente, no del Tanaj)
Se asumió como real una leyenda que enfatizaba su inspiración (TB Meguilá 9a), pero realmente, cuenta con defectos, aumentados por el paso de los milenios. Un breve ejemplo, la Torá dice: "
No dejarás que vivan las brujas." (Shemot / Éxodo 22:17) En realidad bruja significa aquella persona que realiza encantamientos, pociones, etc. Fue traducido por los Setenta como "pharmakos". Si lo asumiéramos así hoy, ¿estarían condenadas las químicas farmacéuticas por brujería?
Algo más, recordarás que te mencioné y recalqué que los 72 eruditos sólo tradujeron la Torá. Con el correr del tiempo se fueron agregando traducciones al griego de los otros libros sin contar esas redacciones con la calidad que se podía esperar de los eruditos previos. Quizás el más notable ejemplo de error es la traducción incorrecta de la voz hebrea 
almá como "virgen", cuando en realidad significa "joven", "muchacha", en Ieshaiá / Isaías 7:14. (Notarás que ese error llevó a cierto espíritu santo a equivocarse de similar modo... sin más comentarios)

En cuanto a tu apreciación de "leer confiadamente", ¡no es así mi querido!
El Tanaj es para compenetrarse con él, no como lectura pasatista.
No habría que dejarse llevar por el leer confiadamente, sino de otra manera... ¿comprometida quizás?

En resumen, no pierdas el tiempo leyendo en griego lo que puedes aprender a leer en hebreo.

Iebarejejá H' - Dios te bendiga, y que sepamos construir Shalom

Comentario por Templario el diciembre 7, 2012 a las 10:17am

Seria interesante y enriquecedor para los que no compartimos esto de la eras en la forma que se presenta actualmente, que se aportara la primera referencia escrita alusiva a este tema para desgranar un poco como y porque se dedujo esta relación, creo que como astrólogos tenemos que intentar datar cualquier idea estemos o no de acuerdo.

Gracias por la aportación Albirea me ha parecido muy interesante.

Comentario por Albirea el diciembre 3, 2012 a las 8:29pm

Ud es mi amigo, entendido.

No estamos de acuerdo, pero nos respetamos.

Me interesa mucho su trabajo práctico en tierras del Libano

Aggggg lo que haría yo con informaciones diarias sobre lugares en la Tierra de todos los que circulan por aquí.

¡¡Arriba todos los Corazones!!

Y a ver qué pasa, un experimento como otro cualquiera

Aunque soy de las que creo que cuando pase todo este prurito , toda esa gripe de los Mayas   ,  entonces sí vendrá el lobo.... pero despues de Aquél que sea el Ornamento de su Tiempo

Soy pesimista , claro que soy pesimista , Pluton en Capricornio no deja lugar a dudas, la regeneración de la Tierra a largo plazo el poder oculto, sea éste cual sea ya ha puesto sus huevos en el interior de la Tierra, ya ha buscado su supervivencia en la camara de semillas, de adn de arn  del artico y de todo saber

No te molesto más

albirea

Comentario por QUIQUE BÉRNIZ el diciembre 3, 2012 a las 7:44pm

Hola Albirea:

Gracias por su explicación. Pero... no estoy de acuerdo con su planteamiento. O sea, sí, la precesión y eso, de acuerdo, pero que de eso salga un sistema coherente y "operativo" no lo ve ni le encuentro referencias en la tradición.

Pero bueno, no pasa nada. NO vamos a estar de acuerdo en todo. Ahora voy un poco liado, pero ya le mandaré un correo con mi planteamiento, porque lo tengo más o menos hecho de otras discusiones.

YA sé que no busca discusión. Pero como le decía, prefiero que no sea público. EL tema, resumiendo mucho es que hay muchos astrólogos y muchos grupos de tipo esoterista que cogen este tema de las eras como piedra fundacional de muchas de sus teorías y sus pretensiones, y me he dado cuenta con el tiempo que es un tema que como lo cuestiones recibes muchas críticas (la mayoría de ellas infundadas) y muy violentas, porque tocas "fibras sensibles". No sé si me explico. El debate pasa del plano astrólogico, como el que estamos manteniendo usted y yo y no pasa nada, a otros lares que nada tienen que ver (espiritualidad, vibraciones que yo no capto, análisis psicoastrológicos, etc, etc), y sinceramente no estoy por la labor, porque aunque tengo una naturaleza marciana que me inclina hacia la confrontación, sinceramente, se pierden muchas energías para nada.

Creo que lo comprenderá. Seguimos en contacto.

Un afectuoso saludo.

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