Astrología culta y erudita

Toda ciencia es predictiva, la astrología tambien lo es

Hola a todos:

 

Releyendo al gran Morin de Villefranche, he encontrado unos párrafos que me han parecido muy interesantes de compartir sobre la determinación y el libre albedrío. Por si a alguien le interesa profundizar un poco más en su obra, están extraídos del "Libro XXII de la Astrologia Gallica", traducido y editado por Gracentro, y que podéis pedir a nuestro amigo José Luís Carrión:

 

Pero también se puede preguntar si los astros indican cualquier cosa que se cumplirá para un hombre después de su nacimiento.

A eso respondo que no. En otro lugar se introduciría lo de la “fatal necesidad”, y no sería verdadero lo que hemos citado más arribas de Ptolomeo. Así pues, los astros no indican la lucha del hombre contra la fuerza de los astros por medio de la prudencia y una razón iluminada por Dios. Pues si los astros señalan para uno una enfermedad o un duelo en un determinado momento, no auguran al mismo tiempo que nunca existirá ese duelo o enfermedad gracias a la prudencia del hombre, rehuyendo las ocasiones y averiguando los remedios adecuados para su salud. Por lo cual, hay que decir que de cuantas cosas pueden sucederle a un hombre después de su nacimiento, unas no están en sus manos, como los hermanos, enemigos, muerte, los sucesos del azar; pero otras sí son potestad suya, es decir, pueden depender de su libre albedrío: riquezas, hijos, sirvientes, esposa, lides, duelos, viajes, dignidades, compromisos asumidos. Por lo que se refiere a esas cosas extrínsecas al nativo, él mismo las determina libremente con su actuación y puede simple y completamente rechazarlas o evitarlas, aunque esté muy predispuesto a alguna de ellas por el influjo de los astros.

Pero cualquier hecho futuro que indiquen los astros para el nativo, lo inclinan o disponen tanto pasivamente como activamente a cumplirlo, de tal modo que esa disposición puede ser afirmada con certeza. Y, entre los efectos congruentes con dicha disposición, se cumplen con más seguridad los que no son potestad del nativo, pero el cumplimiento de los que dependen de la voluntad es más dudoso. Sin embargo la mayoría suelen seguir la disposición astral. Una, porque en general el hombre se desconoce a sí mismo – es decir: sus disposiciones-, y lo que le va a suceder; y por eso no alcanza a afrontar sus futuros males; otra, porque oponerse a las propensiones naturales es difícil y supra naturam; y por ello muy pocos emprenden esa lucha y perseveran en la misma con constancia. Y de ello resulta que las predicciones astrológicas sorprenden tan a menudo por su veracidad. Y no es nada sorprendente, porque las causas inferiores y particulares se someten a la virtud de las superiores y universales, por ley de la naturaleza, aunque las propias predicciones tan sólo sean conjeturas y no se puede predecir nada con certeza de éstas.

Así pues, por lo dicho en todo este capítulo 7, colegimos que la fuerza del semen, afectada en el momento de la concepción por el influjo celeste, es la cuada eficiente del actual temperamento y conformación del nativo, iniciad en dicho momento. Pero la figura del Cielo en el momento del nacimiento es un digno anamnístico de dicho temperamento y conformación introducida antes, y signo diagnóstico de la presente ya completada; pero es un signo pronóstico de las cosas futuras partiendo de tal constitución del cuerpo. Sin embargo, no es causa de las pasadas, o de las precedentes a la propia figura, como el padre, la madre, los hermanos mayores, etc., sino tan sólo de las presentes y futuras. Y, evidentemente, es causa actual de las presentes, como el temperamento y la conformación absoluta, el ingenio, las costumbres, etc.; pero es causa potencial de las futuras –como los hijos o lo que sucede al nativo en relación con sus padres, hermanos, cónyuge, dignidades, riquezas, etc.-, causa potencial que en su momento será llevada a la realización por medio de las causas actuales. Si dichas causas actuales no existieran o fueran contrarias (como cuando la enfermedad indicada es evitada por los remedios pertinentes), la causa potencial no se realizaría y quedaría frustrado su efecto. Sin embargo, se dirá que la causa potencial, puesto que en aquel momento estaba en el nativo o en su situación, es un estímulo celeste para el efecto significado, pero esa causa potencial careció del concurso de lo actual, o fue impedida, exactamente como se dice en la Gracia. Y por eso la constitución natal es signo pronóstico de los futuros accidentes del nativo, a no ser que se impidan; y su causa si suceden.

 

Un saludo a todos.

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Hola Gabriela ¿qué tal? Saludos.

 

Me alegro que te gustara la lectura. Si quieres conseguir el texto, yo te recomiendo la edición de Gracentro.

 

Un saludo

Plenamente de acuerdo!!!

Hola:

Si ,  nosotros que tenemos un conocimiento sobre astrologia, sabemos situaciones, que pueden ocurrir, o que nos han ocurrido en el transcurso de la vida,  debemos recordar que los planetas inclinan, no obligan.  Es nuestra actitud, la que determina el resultado,  nuestro carácter es nuestro destino, o sea que el conocimiento y la voluntad nos permitn gobernar los planetas gracias a ese carácter inherente, porque somos nosotros los capitanes del barco que lo guiamos, y ahi es donde radica  el libre albedrio. Y la apertura de conciencia de lo que podemos hacer para superar esos obstaculos .

saludos

MARINA  

Hola.

 

El problema es que los astros inclinan, no obligan; pero inclinan mucho...

 

Con lo que no estoy de acuerdo es con lo que comentas de que es nuestra actitud la que determina el resultado. Me explico.

 

Una cosa es el destino y otra el carácter. No estoy muy de acuerdo con esa frase de Alan Leo de que el carácter es el destino. Para mí Alan Leo es uno de los mayores corruptores de la Astrología. Pero bueno, esa es mi opinión y ahora no viene al caso.

 

A lo que iba. Nuestro carácter nos puede hacer ver el destino de una forma u otra, pero el destino es el destino. Por ejemplo, el tener una pérdida económica puede hacer que nos tornemos más previsores o prudentes con nuestro dinero, pero si nos ponen un cheque o una factura, todos vamos a elegir el cheque. Por eso, el conocimiento nos puede hacer elegir la ocasión adecuada en cada oportunidad, pero de ahí a gobernar los planetas...

 

Yo lo veo más así, y el resto del libro de Morin yo pienso que va en ese sentido. Pero gracias por tu aportación. Es una visión distinta a la mía.

 

Un saludo

Hola Amigo:

¡Que temita!... el libre pero no tan libre albdrio.

Estoy bastante de acuerdo con tu posición. El destino es nuestro entorno y allí es donde, inevitablemente formamos nuestro carácter, ¿pero en que manera?. Proyectando o integrando en nosotros aquello que nos viene de afuera. Pero aun así, ¿con que vara medimos?, ¿qué es lo que nos lleva a tomar el cheque o la factura? (sin bien casi todos tomaríamos el cheque). 

No creo que tengamos la mas mínima posibilidad de elegir, en tanto elección consciente sobre que camino tomar en cualquier circunstancia. Más bien siempre tendremos las mismas dos o tres posibilidades para cada cosa, pero sólo eso.

En fin, es un tema muy interesante, para incluso con contestar como contestaríamos siempre.

Gracias por proponerlo.

Un abrazo (que es como me despido siempre)

 

Hola Quique.muy bueno el texto,el hombre comun no esta preparado,solo el hombre que conoce el poder universal,save que puede evitar muchos de los acontesimientos,que nos llevan de la necesidad a la fatalidad.

 Morín es un astrólogo interesante, no he leido directamente sus escritos, sino a través de Adolfo Weiss en su Astrología Racional que toma mucho de ese maestro. El tema en cuestión tiene que ver con el determinismo vs libre albedrío y las influencias astrales. Pienso que podemos llegar a ser dueños de nuestro destino pero se requiere una maestría de la vida, que significa conocernos a nosotros mismos y por ende las leyes que rigen la creación. La sabiduría interior (razón iluminada como dice Morín) es superior a las influencias astrales. Estoy de acuerdo en buena parte con lo que dice Morín en este texto, porque reencarnamos en esta vida bajo los efectos de causas que hemos creado en las vidas pasadas, eso constituyen karmas que debemos expiar en esta  nueva vida. Pero el grado de evolución del alma encarnada no está establecido en la carta natal; dos personas con la misma hora y lugar de nacimiento, pueden tener destinos diferentes aun con circunstancias y temperamentos similares, así su acción ante los hechos puede ser diferente debido a que toma en consideración su sabiduría interior y el otro toma en consideración más lo externo o las opiniones de otros, o simplemente no hace nada por ignorancia y eso es también causa de un efecto. En tal sentido, el primero sabrá salir airoso en muchas más situaciones predispuestas negativamente en su carta natal, pero siempre habrán algunas de las que no sabrá a ciencia cierta como resolver satisfactoriamente. Este tema es inagotable, siempre hay algo que aprender, solo expongo  mi humilde opinión.

 

muy buen articulo y comentarios....ante todo no hay que pensar en las influencias astrológicas como vibraciones o frecuencias mecánicas de la naturaleza, ya que dentro del libre albedrío están en juego dos aspectos, uno el del ser humano que es del cual se habla mucho aqui y el segundo es el del cosmos que lo influye, este segundo posee inteligencias primigenias que lo gobiernan, y esa parte es la que no estamos tomando en cuenta porque la desconocemos, son esos principios los que gobiernan los destinos del hombre y ademas le conceden en forma limitada la facultad de la elección de ahí que podemos contar con aquello que llamamos "Libre albedrío" imaginen si conociéramos lo que no esta en los libros ni las teorías, ese conocimiento enterrado en el fondo de la conciencia humana, las increíbles posibilidades que nos concederían. Saludos. 

Hola Carlos.

 

Me permito recomendarte que leas a Morin directamente. Merece la pena. Yo no he tenido la oportunidad de comparar los textos de Morin con los de Weiss, porque cuando comencé a estudiar mi maestro me llevó a los de Morin directamente, porque teniendo la fuente, ¿para qué ir al comentarista de la fuente, no? Tengo en casa la astrología racional de Weiss y lo he hojeado, y sinceramente, no me aporta nada nuevo. Pero sí me han dicho compañeros que llevan más años que yo en la Astrología que hasta hace  unos años, casi que lo que había era Weiss y poco más en Astrología tradicional, ya que las fuentes clásicas no estaban muy traducidas. Por lo tanto, no es quitarle mérito, pero ahora mismo tenemos la oportunidad de ir a la fuente, y pienso que hay que aprovecharla.

 

Lo que te decía. Yo no he comparado directamente las fuente, pero quienes sí lo han hecho (y me fio de su palabra) para hacer traducciones del latín y frances al castellano de las obras de Morin, se han llevado muchas sorpresas de errores en la interpretación e incluso la eliminación de párrafos enteros que Weiss no reflejó, ya sea porque no los considerara necesarios o porque no los entendía.

 

Por eso yo te recomiendo que leas a Morin directamente. Además es un autor claro y racional, se puede leer fácilmente, no es un Ben Ragel o un Giordano Bruno. Es duro, pero se entiende bien si se lee con atención y paciencia.

 

En lengua castellana tienes la traducción del Libro XXI de la Astrologia Gallica de la editorial Gracentro, que lo puedes conseguir a través de nuestro amigo José Luís Carrión (no es caro, otra cosa son los gastos de envío), y el XVIII de la misma obra que lo puedes descargar de Internet gratis en la página de Pepita Sanchís Llácer, que fue su traductora.

 

Es mi recomendación.

 

Un saludo

 

            Independientemente de que en su día escribiera en este mismo foro, parte del binomio determinismo-libre albedrio. Libre albedrio que, personalmente, lo considere y sigo considerando solo  inherente en cada cual como pudiera ser el del radix y derivados del mismo (direcciones, revoluciones, tránsitos, etc.)  de tambien cualquier horoscopado que le pudiera esclarecer cualquier astrólogo responsable como pudiera ser alguno de los que cuenta este citado foro . Sabiendo, de que los astros inclinan pero no obligan "eh".  Sin menoscabo de volver a reiterar de que la Astrología sigue estando escasa de astrólogos responsables, le sobran pitoniso/as y/o "aprendices de gurú" . Motivos por los cuales, considero que este escrito, aparte de su excelente descripción al respecto es, un atisbo mas que agregar a la circunstancias que concurren en este, tan repetido binomio en cuanto a su veracidades se refieren. Razón por la que aun no esta "obsoleto" el releer , las veces que hagan falta,  a Morin

                  Nada mas.

                  Félix Esquitino

Personalmente creo que, el libre albedrio, viene determinado por el radix de cada persona. Los aspectos que formen los planetas en éste, (el radix) velarán el grado de libertad en comparación de un individuo respecto a otro. Mas la libertad de uno, solamente consiste en reconocer  que, cada planeta tiene un lado de luz y un lado de sombra, y la persona es quien decide en última instancia que lado del astro aplicar. Esto sí, asumiendo sus consecuencias, ya que en el cosmos, cada acción provoca una reacción.

Entiendo la astrología como una herramienta para la interpretación de las energías cósmicas, pero con la condición de que ésta, siempre estará limitada por la frontera del conocimiento, es decir, que el no conocimiento, lo desconocido, también ejercerá su influencia, y desde esta óptica es cuando cabe la posibilidad de que actúe un estado de gracia.

En cuanto si elegimos o no a nuestros padres, hermanos, vecinos, etc…  creo que es más un concepto filosófico, hay quienes creerán que sí, y otros lo contrario.

Mi abuela cuando desconocía la respuesta a algunas de mis preguntas de la infancia siempre me respondía lo mismo: esto son secretos de Dios.

Una gran verdad

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