Astrología culta y erudita

Toda ciencia es predictiva, la astrología tambien lo es

EL CRISTIANISMO: LA ESTRELLA DEL MESÍAS, DEMETRIO SANTOS SANTOS 2º PARTE

EL CRISTIANISMO: LA ESTRELLA DEL MESÍAS, DEMETRIO SANTOS SANTOS 2º ...

Enumera los hijos de Leví según sus familias y linajes,haz el censo de todos los varones de un mes para arriba .

Yavé dijo a Moisés: Haz el censo de todos los primogénitos entre los hijos de Israel de un mes para arriba, contándolos por sus nombres 67

Jesús, por otra parte, tenía la obligación de estar inscrito en el templo, por ser primogénito, y así se deduce de San Lucas (2.22) en el texto sobre la presentación en el templo y la purificación de María. Esto tiene lugar 40 días después del nacimiento, que era lo que señalaba la ley , y nos confirma, por otra parte, que la familia hubo de permanecer en Belén al menos este tiempo, aunque hubiera ido allí solamente por necesidades de empadronamiento.

Los Magos se dirigen, sin duda, a los encargados de los registros de nacimiento para averiguar la fecha de nacimiento que les interesa. Incluso hoy día una petición de esta clase despierta curiosidad, pero en el ambiente de expectación mesiánica de los judíos la conmoción hubo de ser mayor. Al intervenir los encargados del registro, sea cual fuera la forma de la pregunta, encuentran la fecha citada: quizá figurasen varios niños nacidos en la misma fecha, pero la que encaja en las predicciones es la de Belén. Pese a las profecías, los sacerdotes, y con mayor razón el pueblo, ignoran la aparición de la estrella, pues no son especialistas e incluso es dudoso que hubiera en Israel alguno capaz de interpretarla. Acaso el único fue Simeón, pues seguía esperando el momento de aparición del Mesías y que pertenecía a la vieja generación, o también Ana, la profetisa (profeta, sabio), que también era de 84 años.

Bien que hubieran de pedir permiso al rey mismo para su calidad de extranjeros o porque los mismos encargados del registro lo hicieran constar a las autoridades, la noticia de la consulta se extendió rápidamente por Jerusalén, y el rey los mandó llamar para enterarse, por el posible peligro político que representaba en Israel. Posiblemente los Magos se dieran cuenta de la intención de Herodes, pues sabían que la Astrología es una ciencia peligrosa para sus practicantes, y trataron de proteger la vida del niño; pero aparte de ello, y en las condiciones que tenían la fecha de nacimiento, ni ellos mismos hubieran podido señalar la persona en que recaía la condición astrológica de la «estrella», pues precisamente iban allí a comprobarla, y podría estar entre varios de los nacidos en el mismo día. En todo caso, y mediante un sueño premonitorio, se dan cuenta de la intención de Herodes.

 

66‘ Números, 3.15.

67 Números, 3.50.

68 Levítico, 12.3.

69 Lucas, 2.25.

 

Su estancia en Jerusalén puede haber sido de 3 ó 4 días con todos estos trámites, con lo que podemos resumir el tiempo total en la forma siguiente:

25 enero : Fin de las observaciones que preceden a la Conjunción (referentes principalmente a los grandes planetas Júpiter y Saturno).

1 marzo : Conjunción de Luna, Sol, Venus, Júpiter y Saturno, ya indicada.

10 abril      : Comienzo de las observaciones posteriores a la Con

junción y cálculos e interpretación de los resultados (20 días).

30 abril      : Fin de las observaciones posteriores y de los cálculos.

Comienzo de los preparativos de la marcha, estudios

de ruta y viaje (15 días).

15 mayo    : Salida por la ruta de las caravanas (52 días de viaje).

7 julio        : Llegada a Jerusalén. Trámites para consultar los re

gistros de nacimiento, presentación a Herodes (4 días).

11julio       : Llegada a Belén. Estrella estacionaria.

Veamos ahora el episodio de la matanza de los Inocentes:

Herodes, llamando en secreto a los Magos, les interrogó cuidadosamente sobre el tiempo de aparición de la estrella 70•

Viéndose burlado por los Magos, se irritó sobremanera, y mandó matar a todos los niños que había en Belén y sus términos de dos años para abajo, según el tiempo que, con diligencia, había inquirido de los Magos 71

Ello ha dado pie a imaginar que hacía 2 años que había nacido el niño, pero es fácil suponer que, en cualquier caso, Herodes habría tomado los márgenes suficientes de seguridad para que el posible rey de los judíos no pudiera escapar, y añadiría por su cuenta los meses necesarios para este fin. Sin embargo, vamos a analizar más detenidamente el problema de tal margen de tiempo.

En primer lugar, es de notar que el cómputo de fechas en la época no era tan seguro como lo es hoy, dada la mezcla de razas y culturas de la región palestina, la diversidad de calendarios nacionales, los calendarios religiosos y los particulares cómputos de griegos, judíos, caldeos, persas, egipcios, etc. El comienzo de año en cada calendario no era tampoco el mismo, ni fijo en muchas ocasiones: el año judío, por ejemplo, empezaba en fecha variable, es decir, en la Luna Nueva tras el Equinoccio de Primavera, dato que tampoco era muy seguro.

Las reformas calendáricas habían venido de momento a complicar la cuestión recientemente: el año 38 a. de C., como consecuencia de la reforma de Julio César, se trasladó el principio del año, que era el 25 de marzo, al 1º de enero; a pesar de esto, en el año civil siguió rigiendo el 25 de marzo durante mucho tiempo. Posteriormente, la reforma de Augusto introdujo nuevas variaciones el año 27 a. de C. debido a errores acumulados en la anterior. Este calendario regía en Palestina como país ocupado por los romanos.

 

70 Mateo, 2.7.

71 Mateo, 2.32.

 

El año 9 a. de C.,el consejote Asia decretó que el año empezase el 23 de septiembre, fecha de nacimiento de Augusto , aunque parece que no tuvo mucho efecto. Entre los judíos, por su parte, el año religioso empezaba en primavera, como hemos dicho, en fecha variable, pero el civil empezaba en otoño, introduciendo otra fuente de posible error. El año de las olimpiadas, también usado en Palestina debido a la numerosa población griega o helenizada, empezaba el 1º de julio. Finalmente, el caldeo, al que pertenecían, sin duda, los Magos, coincidía en cierto modo con el año religioso judío, iniciándose en el Equinoccio de Primavera.

Jesús había nacido el 1º de marzo, fecha próxima al final del año religioso judío y al caldeo. Probablemente los Magos, llegados a principios de julio, refirieron el nacimiento al «año anterior», fecha que, según fuera interpretada en el sentido romano (civil u oficial), en el sentido judío (religioso o civil), en el de las olimpiadas o en el caldeo, podría comportar un error de hasta 19 meses antes de la fecha de llegada de los Magos. Es posible que Herodes tardara algún tiempo en darse cuenta del engaño y, para que nadie pudiera apoyarse en una figura mítica nacida en Belén como excusa para un movimiento de rebelión, lo más seguro era dar una orden concreta en cuanto a fechas: 2 años para abajo, no porque el niño tuviera esta edad, sino porque en dicho lapso de tiempo estaba comprendido su nacimiento con seguridad, y, en efecto, Herodes no se equivocaba.

Finalmente, el evangelio es claro en cuanto a situar el episodio de los Magos en Belén. ¿Cómo es posible que, habiendo acudido a Belén con el fin único de empadronarse, aún se encontrara allí la familia a la venida de los Magos? Hagamos una tabla de fechas:

1 marzo: Nacimiento

9 » : (aprox.) Circuncisión

30 » : Luna Nueva, comienzo del año judío

14-21 abril : Fiesta de Pascua en Jerusalén

María no podía salir de casa antes de los 40 días por lo que, al menos, debieron permanecer en Belén durante este tiempo. Dada la coincidencia de fechas de la Pascua con la de purificación de María, es probable que aprovecharan el viaje a Jerusalén para cumplir todos los preceptos de la ley: la presentación del niño en el templo, la purificación de María y la visita anual por Pascua que tenían por costumbre hacer todos los años “, como parece sugerir San Lucas Ello podría explicar al mismo tiempo el encuentro con Simeón y Ana entre los asistentes al templo que serían numerosos en tales días.

 

72 G. Schiwy, Iniciación al Nuevo Testamento, Sfgueme, Salamanca, 1969, pág. 40.

73 Levítico, 12.3.

74 Lucas, 2.41.

75 Lucas,2.22 Ss.

76 Lucas, 2.25 ss.

 

Acaso el episodio 76 se relaciona también con la costumbre de Egipto y del Próximo Oriente de consultar al astrólogo o profeta cuando nacía un niño, el cual hacía las predicciones pertinentes sobre el mismo, costumbre que ha sido general en todos los pueblos

Por otra parte, el retraso de la vuelta a Nazaret fue, en principio, debido al mismo nacimiento, ya que el viaje de 5 días, que era el tiempo que se tardaba en recorrer el camino, no era aconsejable para el recién nacido ni tampoco para la madre, a no ser por absoluta necesidad. Posiblemente, como creen algunos, el padre halló trabajo, debido a su oficio, en alguna ocupación eventual, pues el evangelista nos describe el episodio de los Magos ya en una casa, y Belén era población más importante que Nazaret, y la superpoblación consecuente a los días del empadronamiento había pasado ya.

10. San Lucas parece que siguió en su relato otra fuente de información, pero puede llevarnos a un conocimiento más completo de los hechos: se refieren éstos a la adoración de los pastores.

Es propia de los pueblos pastores la religión estelar; obligados por su ocupación normal a conducir los rebaños y cuidar durante la noche, se hallan familiarizados con el conocimiento y movimientos de las estrellas, lo mismo que el agricultor está familiarizado con los ciclos anuales y las fases de la Luna. El pastoreo era una ocupación aristocrática según el Antiguo Testamento, superior a la agricultura, y basta leer las páginas del Evangelio para darse cuenta de la importancia de la figura del pastor en la época de Jesús. Pero es que, por otra parte, el pastor tiene un banco de experimentación en las reacciones de sus animales ante los influjos estelares, pues el animal es más sensitivo que la planta a este respecto. La cultura astrológica babilónica es un producto final y refinado de los pueblos pastores. De aquí que en esta época, probablemente, y como eco aún no lejano de la cultura astrológica de Babilonia, existe la tradición y conocimiento de esta ciencia entre los pastores, suficiente para interpretar determinados acontecimientos celestes de carácter extra ordinario, tal como la «estrella>>, la cual no pasó, por tanto, desaper cibida para ellos como le ocurrió a los urbanizados habitantes de Jerusalén. Constituían los «pagani» de la nueva cultura greco-roma na, conservadores, como pueblerinos, de la vieja cultura regional.

Es lo más probable que los pastores vinieran observando desde hacía tiempo la aproximación de los planetas, y que poseyeran elementos de interpretación. Incluso hasta este mismo siglo, y pese al descrédito de la Astrología en los últimos tiempos, han existido en los hogares campesinos Lunarios que explicaban el influjo de los planetas y Signos, y es de suponer que hacia comienzos de nuestra era también fueron abundantes los conocimientos similares, bien por tradición o por manuscritos provinientes de las viejas culturas.

La Conjunción, para quienes venían observando diariamente los planetas, era fácil de predecir al menos en forma aproximada, aun que no la pudieran calcular con exactitud, debido a la ocultación por

 

77 Louis Mc Niece, Astrología, Caralt, Barcelona, 1969, pág. 176.

 

los rayos solares. Pero incluso Júpiter, dentro del mismo «stellium», podría ser visible antes de salir el Sol, dado que, lo mismo éste que Saturno, recibían en tales condiciones la iluminación máxima; en la posición de los planetas, el 1º de marzo se veía salir primeramente a Mercurio y a continuación, aunque más difícilmente, Júpiter junto con el Sol; al ocaso, quedaba viéndose Venus también muy próximo al Sol. Saturno sería invisible, así como la Luna. Las posiciones eran para llamar la atención a cualquiera, por poco versado que estuviera en la ciencia de las estrellas, y tanto más a los pastores, acostumbra dos a verlas diariamente.

En el texto de San Lucas se habla de la «milicia celestial» entonando el cántico de alabanza a Dios en el momento del nacimiento de Jesús. El significado de la «milicia celestial» en el Antiguo Testamento es bastante claro, así como también se conoce la correspondencia de los ángeles y los planetas. Los ángeles, en su relación celeste, se identifican con los influjos planetarios (ángel - enviado - mensajero - influjo), y los judíos se separan poco de los demás pueblos del Oriente Próximo a dicho respecto.

Por «milicia celestial» se entiende los planetas y, en ocasiones, a las estrellas indistintamente: lo vemos en Is. 24.21, Re. 21.3-5, 23.4-5,

R. 17.16, Jer. 8.2, 19.13, pero generalmente siempre se refiere a astros distintos del Sol y la Luna, que forman grupo aparte de los demás planetas. El influjo de la cultura caldea especialmente en los israelitas es mayor de lo que se admite generalmente, y el concepto de «ángel» varía poco del de los demás pueblos de la zona. Así, al igual que ocurre en la Ilíada en relatos similares, los ángeles judíos también luchan en el Cielo, mientras los hombres lo hacen en la Tierra (Dan. 10.13-20) y las teorías israelitas sobre los ángeles de rivan de otras científicas similares sobre los planetas:

La angelología tomó en sus manos otra dirección: siguió sus tendencias especulativas y se transformó en una teoría de las potencias cósmicas. Es sobre todo entre los esenios donde se desarrolló en tal sentido con mayor vigor.

En un sistema especulativo sobre la producción de las cosas tal como las expresiones de Filón y Josefo nos autorizan a atribuir a la secta esenia, los ángeles no son los mensajeros y agentes de la divinidad más que en el sentido figurado. En realidad son grados descendentes del ser desde su forma más abstracta a su manifestación más concreta o, en otros términos, emanaciones del primer principio decreciendo en pureza, en dignidad y en potencia a medida que se separan de él 78

Es posible que la denominación de «milicia celestial» se deba a que el movimiento de los planetas es contrario al movimiento de los cielos, pareciendo entonces que «luchan» contra el «primum mobile», de donde la designación comprendería únicamente a los planetas; pero en otros ejemplos, y quizá por extensión, se aplica también a las estrellas fijas.

 

78 Michael Nicolas, Les doctrines religieuses ¡uifs pendant les deux sikies anterieures a Mre • chrétienne, M. Levy. Paris, 1880, cap. 3.

 

Los ángeles judíos, al igual que los dioses griegos de la Ilíada, luchan en el cielo, se reúnen en asamblea, etc., de acuerdo con las posiciones y Aspectos planetarios: un determinado Aspecto, debido a su fuerza o posición en determinado Signo, está en favor o en contra de un pueblo o individuo determinado; cuando los planetas se reúnen, también lo hacen los hombres; cuando se separan, los hombres luchan entre sí. Así, «luchan en el cielo», en correspondencia con los movimientos humanos de los grupos por ellos gobernados, según su Aspecto mutuo.

Por último, al igual que las sirenas de las esferas planetarias en la cosmología de Platón, también entonan sus cánticos: cuando aparece un grupo de ángeles en el cielo hay una teofanía, y en las antiguas representaciones les acompañan elementos musicales. La equivalencia no es necesario hacerla resaltar: los cánticos angélicos son la música de las esferas o el canto de las sirenas platonianas, cada una de las cuales tiene una nota propia.

En el texto evangélico, cualquiera que fuere el camino seguido para su elaboración en su forma actual, aparecen todos estos factores que, analizados bajo dicho punto de vista, conducen al mismo hecho que hemos estudiado en el relato de San Mateo, aunque aquí aparezca más complejo y simbólico y, a la vez, más elemental y oscuro en su origen:

Se les presentó un ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz, y quedaron sobrecogidos de temor. Díjoles el ángel: «No temáis, os anuncio una gran alegría, que es para todo el pueblo. Os ha nacido hoy un Salvador, que es el Cristo Señor, en la ciudad de David. Esto tendréis por señal: encontraréis un niño envuelto en pañales acostado sobre un pesebre.» Al instante se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial que alababa a Dios diciendo: «Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.»

Así que los ángeles se fueron al cielo, se dijeron los pastores unos a otros:

«Vamos a Belén a ver esto que el Señor nos ha anunciado» 79.

Primeramente se les presenta un ángel, un heraldo, al que posteriormente se une el resto del grupo, y ello es significativo: el heraldo es Mercurio, que en aquel momento es el que precede al grupo (15.° Acuario), y se le toma como heraldo de la salida del Sol por ser el más próximo a éste, y de aquí su símbolo (gallo), y su misión de profeta o anunciador. Se toma preferentemente acompañando al Sol a su salida y no a su puesta porque se puede ver mejor en aquélla que en ésta (bruma de la tarde), y además tiene mayor importancia astrológica el Ascendente que el Descendente. Ptolomeo da gran importancia al planeta que precede (heraldo) a un grupo o «stellium», como es el caso aquí, posiblemente porque un punto crítico inmediatamente anterior al principal da la dirección de lo que va a ocurrir en este último.

 

79 Lucas. 2.9 Ss.

 

El ángel habla a los pastores, pero los dioses no hablan con el lenguaje humano generalmente, sino a través de un naabi ( alguno entre ellos?), hablan con signos exteriores: «Zeus ha hablado», pero por medio de las hojas de la encina de Dodona, por el movimiento de algo que sirve de augurio como el águila, o de presagio como el trueno. Los judíos empleaban los tummim (especie de dados) para interpretarlo, y no sabemos si éste fue el caso actual.

Los pastores son presa de temor, porque cualquier forma extra ordinaria en el cielo presagia también algo extraordinario en la tierra: la interpretación de los signos los tranquiliza y los ángeles reunidos (asamblea, conjunción) entonan un cántico de alabanza a Dios (música de las esferas), por lo que debe interpretarse como una conjunción armónica:

¡Gloria a Dios en las alturas! ¡Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad!

según la interpretación bizantina y oriental del dístico. Hemos visto anteriormente la equivalencia Conjunción = Paz, en contradicción a Oposición = Guerra, y éste es el significado del coro angélico, es decir, «cuando hay Conjunción hay paz» o integración, pues es cuan do los hombres se reúnen también, y ello viene confirmado en el resultado de los primeros armónicos de las ecuaciones fundamentales (capítulo 1).

Por ello, la paz se aplica especialmente a los hombres benevolentes, lo que significa a quienes tienen Aspectos benéficos (Trígono, Sextil, etc.), pues una dirección es buena en este caso cuando mayor número de planetas interviene, pero en cambio es tanto más maléfica cuanto que el individuo tenga más aspectos internos inarmónicos:

esta interpretación respecto a la condición interna de los hombres afectados es la que refiere la tercera frase.

En cuanto a la frase primera, ésta nos da la clave de la hora en que tuvo lugar el acontecimiento: la salida del Sol. El anuncio del heraldo (Mercurio) o ángel ya indica en sí un nacimiento al amanecer, pues es la hora en que es visible, muy poco antes de salir el Sol. La referencia insiste en la «gloria», lo que viene a corroborarlo, pues el vocablo equivale a resplandor, a los rayos solares antes del orto. Incluso sin tales precisiones, el relato evangélico produce la impresión de un acontecimiento muy próximo al amanecer, ya que los pastores se encaminan a Belén inmediatamente, ya con luz de día o en el crepúsculo matutino.

La «gloria» tiene esta significación luminosa en numerosos pasajes bíblicos, y es también significativa la referencia consecuente a la aparición del «heraldo». La «gloria» es por antonomasia un lugar brillante, luminoso, y es la divinización o mitificación del fenómeno natural de la salida del Sol, de igual modo que «cielo» es la divinización de «firmamento» acaso procedente del estrato profundo de nuestro inconsciente. La palabra ciclO la podemos utilizar lo mismo en sentido espiritual que material, y lo mismo sucede con gloriar como se aprecia en la aureola que circunda a los santos o lugares sagrados. Hay que penetrar en el inconsciente del hombre para darse cuenta del significado de los instantes luminosos que preceden a la salida del Sol para comprender el significado del relato.

Tenemos ejemplos de esta equivalencia en muchos lugares del An tiguo Testamento, así por ejemplo en Ex. 24.16-17 (resplandor), como fuego devorador en el Sinaí; también como brillo en Lev. 9.9, Núm. 14.10; 1 Re. 8.11, Ez. 1.28, 3.23, 10.4, 43.1 ss., 44.4, Zac. 6.9-13, y en otros lugares. La expresión:

La gloria del Señor los envolvió con su luz es traducida por otros como:

Un resplandor celestial los envolvió con su luz confirmando la equivalencia. Pero la expresión:

Gloria a Dios en el cielo

viene simplemente a constatar el hecho del momento de salir el Sol, es decir, equivale a:

Cuando la gloria asciende en el Cielo.., hay paz en la tierra...

al igual que la segunda expresión constata la equivalencia de Con junción y Paz.

Confirma lo anterior el que a continuación de describir la gloria- resplandor-luz (salida del Sol), se refiere que «los ángeles se fueron al cielo». Esta asunción indica la desaparición de los planetas debido a la iluminación del día, ya que el cielo es, por antonomasia, el lugar superior y luminoso. A. Jeremías da la misma interpretación en el caso de las estrellas de la constelación de Virgo como consecuencia de su orto helíaco 80, relacionándolo con la fecha de la Asunción de la Virgen, transferencia de antiguos cultos paganos.

La manifestación de los ángeles (Conjunción planetaria) tiene lugar por tanto al amanecer de ese día en Belén, y coincide así con el relato de la estrella de los Magos hecha por San Mateo en otros términos.

 

2. EL HORÓSCOPO DE JESUS

1. Alguno puede creer irreverente el atribuir a Jesús un tempe. ramento determinado y unas reacciones humanas correspondientes al mismo, creyendo que con ello se compele al sujeto a cierta forma de pensar o de obrar. Por lo mismo, alguno puede pensar que una carta astrológica podría condicionarlo a obrar de modo determinado,

 

80 A. Jeremías, Handbuch der alt Orientalischen Geiteskultur, Berlín 1929, pág. 113. Confróntese Henning.

 

privándolo así de caracteres extraordinarios o divinos. Pero hemos de notar que una misión exige un instrumento adecuado, al cual hay que adaptar dicha misión, y recíprocamente; si un cielo astrológico dado es más apto que otro para expresar una forma religiosa dada, el individuo nacido bajo él será también más adecuado para llevarla a cabo que otro nacido en condiciones distintas.

Según algunos, el hombre nace bajo determinado cielo natal por que éste es el más apropiado a su forma de ser o de reaccionar, a su adaptación ambiental, a su forma de expresión; de acuerdo con ello, si Jesús debía predicar cierta doctrina religiosa, era preciso que su temperamento fuera instrumento apropiado para desarrollarla, del mismo modo que nació en un lugar dado y no en otro, y en una determinada fecha, y se expresó en determinado lenguaje a sus contemporáneos. Por ello es lógico que busquemos en este tempera mento o en esta carta astrológica algunas características de su doctrina a él inherentes.

En cualquier caso, la configuración astrológica tiene un límite de determinación más allá del cual queda siempre ese cúmulo de cualidades que distinguen al ser excepcional del ser vulgar y que no podemos determinar. Lo único que pretende la astrología es ampliar la esfera del conocimiento humano, y no dar solución a todos los problemas, o contestación a todos los interrogantes.

El hecho de que necesitemos de la materia biológica, o de un temperamento determinado para comunicar cierta idea inmaterial, no merma en nada el valor intrínseco de la misma; el que el genio haya de sufrir una enfermedad y entrar en crisis para producir su idea genial en nada disminuyen el valor de dicha idea, aunque con dicione el hecho de la enfermedad en él. Jesús tenía que ser hombre de barro, con sus crisis humanas inherentes a esta condición, para poder comunicar a los mortales un hecho espiritual; pero lo espiritual ha de ser transmitido a la materia por medio de planos materiales, con todas las «impurezas» y dependencias que ello trae consigo. Jesús hubo de ser un tipo Piscis, nacer en determinado lugar, pueblo y fecha, para expresar a través de ello, de sus condiciones materiales, el mensaje espiritual del que era portador.

No debemos caer, sin embargo, en el error de muchos manipula dores de la personalidad humana que, en el momento en que han encasillado al individuo en determinada clasificación, o biotipo con sus defectos y miserias, piensan que sus reacciones, ideas, resultados, etcétera, son una simple consecuencia de tal biotipo, perdiendo de vista el valor intrínseco de la obra del mismo. Si es un inventor, por ejemplo, lo encajan en una tipología esquizofrénica, y el valor de su invención lo dan de lado como si fuera un subproducto necesario de su mente desequilibrada. Pero no es así: el invento habrá de expresarse a través de una tipología esquizofrénica, que será una de las «taras» obligadas de la invención, pero el valor de ésta subsiste. El que tengamos que adaptar nuestras horas de oración a un ciclo diario no empaña el valor de la oración, ni el que nos veamos obligados a expresarla en un lenguaje imperfecto: la oración es eso y «algo más» que ese lenguaje o el otro condicionante no permiten expresar en su totalidad.

Por ello, lo mismo que para que haya lluvia es necesaria la existencia de nubes, que condicionan la precipitación, para que aparezca una determinada idea sobre la Tierra debe existir un condicionamiento cósmico tal como el formado por la Gran Conjunción, el cual cristaliza en determinados individuos a través de los cuales penetra dicha idea en la Humanidad. Y si la idea es espiritual, el instrumento necesario ha de ser muy perfeccionado también, y de aquí que el condicionante cósmico ha de ser extraordinario: he aquí el caso de Jesús.

La acción de los planos espirituales sobre el material es muy débil directamente, muy lejana, dada por así decirlo la gran distancia entre sus frecuencias de resonancia respectivas. De ahí que, para que pueda comunicarse la acción espiritual sobre el plano material, necesitamos un conjunto intermedio, un puente biológico de unión que comunica entre sí dichos planos. Y ello viene claramente definido en San Juan:

Padre justo, si el Mundo no te ha conocido, yo te conocí, y éstos conocieron que Tú me has enviado, y yo les di a conocer Tu nombre, y se lo haré conocer, para que el amor con que Tú me has amado esté en ellos y yo en ellos (Jn. 17.25 ss.).

2. Vamos a intentar reconstruir el horóscopo de Jesús por medio del C-60 y con los datos anteriormente hallados. Como sabemos (6.4.5), el punto de partida para averiguar los diversos acontecimientos de la vida individual es el Ascendente, moviéndose el punto progresando a razón de 6,2° por año. Aquí, sin embargo, desconocemos la posición exacta del Ascendente, aunque podemos suponer que está próxima al Signo de Piscis, siendo un nacimiento nocturno con toda probabilidad.

Nos podemos fundar en hechos conocidos de su vida para tratar de fijar el Ascendente en tal caso. Los más conocidos son los aconte imientos de su vida pública y la fecha de su muerte. Tenemos sobre ello los siguientes datos:

a) Sabemos, por Josefo 81, que Juan el Bautista murió el año 29, habiendo comenzado su predicación, según San Lucas , el año 15.° de Tiberio. Este año es el comprendido entre las fechas 19-VIII-28 y 19-VIII-29 según la cronología romana, o bien del I-X-27 al 1-X según la cronología siríaca, más probable que la anterior

 

81 Flavio Josefo. Antigüedades judaicas. 18.5.1-2.

82 Lucas, 3.1 ss.

83 Günter Schiwy, iniciación al Nuevo Testamento, Sigueme, Salamanca, 1969, pág. 418.

 

 b) La predicación de Jesús se inicia casi simultáneamente a la de Juan, acaso algo después, pero desde luego antes de la muerte de este último, lo que nos lleva al año 28 o quizá el 27, es decir, cuando Jesús contaba 33-34 años

c) Tomando como base fiable el cómputo referente a la recons trucción del 85 —«cuarenta y seis años ha tardado en construirse este templo»—, llegamos al año 28-29, pues Herodes inició las obras en el 19-18 a. C. Esto indica los 34-35 años en que se encuentra Jesús de lleno en su vida pública, lo que confirma la fecha de b). El dato de los 46 años es fiable, puesto que no se trata de un «número redondo» o de un «número sagrado», por lo que parece indicarse un tiempo real.

d) Sabemos que la Pascua judía del año de la Crucifixión cayó en «Sábado grande» y ello solamente pudo ser durante la posible predicación de Jesús, el 8-IV-30 ó el 4-IV-33 86 Si su vida pública empezó hacia el año 28, la segunda fecha está fuera de duda, pues ningún exégeta puede asignar cinco años de predicación: ésta, según distintas opiniones, oscila entre uno y tres años como máximo, en cuyo caso la primera fecha está perfectamente encajada. Así pues, Jesús murió el 7-IV-30, o sea, poco después de los 36 años cumplidos el 1 de marzo.

Lo anterior se ajusta a la condición de unos 30 años que tenía cuando empezó su vida pública, es decir, que pasaba de los 30 años, que era la edad legal para poder actuar en público conforme a la ley y costumbre judías.

Habida cuenta, como antes decíamos, de un nacimiento nocturno y de la proximidad del Ascendente a Piscis, podemos centrar su muerte a los 36 años, por accidente (Marte en la Casa 8.a) y calcular el Ascendente hacia atrás a razón de 6,2° por año: éste cae en 18° Acuario, proporcionándonos el resto de las Casas a partir de aquí. Deducimos de aquí el nacimiento a las 5,26 de la madrugada del 1 de marzo.

Vemos así que todos los planetas del «stellium» y también, Urano entre los planetas últimamente descubiertos, están en la 1ª Casa y en el Signo de Piscis: 6 planetas del total de 10 forman Conjunción en él, y Mercurio ya ha salido por el horizonte, siendo visible desde Belén, confirmando la noticia sobre los pastores que hemos visto en San Lucas (12.1.9).

 

84 Le Camus, Orígenes del cristianismo, Ed. Juan Gili, Barcelona, 1909, tomo III, pág. 163. indica como fecha de la Crucifixión el año 30. La cronología de la Biblia del Pontificio Instituto Bíblico (Muntaner y Simón, Barcelona, 1962, tomo III, pág. 3) fija la predicación de Juan empezando el año 28 y la muerte de Jesús el año 30, con una duración de dos años y algunos meses; ello supone dicha predicación empezada a finales del 27 o principios del 28.

85 Juan, 2.20.

86 R. Henning, Grandes enigmas del Universo, Plaza y Janés, Barcelona, 1971. pág. 166.

87 Lucas, 3.23.

88 Lucas, 2.9

 

Todo ello concuerda y, aunque cada uno de los datos independientemente pueda tener alguna fluctuación, el conjunto de ellos ajusta sobre el mismo punto. Por otra parte, desde un punto de vista estadístico de nacimientos, el nacimiento ocurre generalmente en un punto crítico, el cual es el tiempo que precede a la salida del Sol. La posición del Ascendente, por otra parte, es lógica, dado que un acontecimiento tiene lugar cuando el Aspecto se perfecciona y no cuando se deshace, es decir, cuando el elemento más rápido se halla situado antes de la culminación sobre el más lento; aquí el elemento rápido es el Ascendente u Horizonte, mientras que el lento lo constituye el «stellium» o Conjunción en Piscis.

Vemos, de acuerdo con lo anterior y con los datos sobre la vida pública, que ésta empieza unos dos años antes, es decir, cuando el punto vital progresado (C-60) transita hacia el 18° Virgo, finalizando justamente una Oposición a todo el conjunto del «stellium» situado en la l.a Casa. Esta Oposición es transitada entre los 31 y 33 años de vida, y es muy importante por suponer una gran crisis precisamente al comienzo de su vida pública en todo hombre (Casa 7.5). Dicha crisis empezó con una Oposición Urano (cambios repentinos), sigue con una Oposición Júpiter (religión constituida, cuerpo legal, sacerdotes), posteriormente otra Oposición Sol (padre, autoridades, príncipes del pueblo), junto con la Luna (madre, pueblo, sentimientos); finalmente, otra Oposición Saturno (formalismo, ancianos, religión farisaica) y Venus (diversiones, placeres, sexo). Todo ello tiene lugar en el transcurso de algo más de dos años, posiblemente menos aún; pero el análisis de cada Oposición no refleja exactamente los hechos, ya que la Conjunción, o cualquier Aspecto en general, forma un conjunto coherente e interdependiente de planetas en los que no podemos en realidad separar sus componentes.

Siendo la Conjunción un Aspecto extraordinario, también lo será la Oposición al «stellium» que venimos estudiando aquí, y ha debido ser una crisis sobremanera profunda, de carácter psicofisiológico, dando como resultado probable el abandono del hogar y su dedicación a la vida pública de predicación que conocemos. El carácter fisiológico que la crisis alcanza parece entreverse en el relato evangélico en algunas ocasiones, como en Mc. 3.21, en que sus parientes van a llevárselo a casa porque pensaban que «estaba fuera de sí». Todo ello transcurre durante el paso del punto progresado por el Signo de Virgo, típicamente gobernado por Mercurio según la astrología clásica (lenguaje, predicación, enseñanza).

Dada su constitución astrológica, ha debido ser hombre sujeto a grandes crisis, así como grandes momentos benéficos, excepcionales en todos los sentidos. Uno de estos últmos, con toda probabilidad, es el tránsito de un Sextil del «stellium» radical (C-60) hacia los 13 años; quizá se trata de la referencia evangélica a su discusión con los doctores en el Templo. Es un período de éxito y fama en su período infantil.

98 Lucas, 2.46 SS.

 

Del paso por un Trígono radical hacia los 23 años no tenemos, sin embargo, noticia alguna, ni de su fuerte crisis de Cuadratura a los 18 años; en cualquier caso, no alcanzan la importancia ni trascendencia pública del puntó de los 32-33 años, que es a través del cual conocemos su vida.

Según la progresión del C-60, sufrió una importante crisis también a los 3-4 años, al pasar el punto progresado vital por el «stellium» en la Conjunción radical. Se trata aquí muy probablemente del regreso de la familia de Egipto; en efecto, Herodes murió en la primavera del año —4, cuando Jesús contaba tres años, y su traslado a Nazaret ha debido de ser casi inmediato. En el apócrifo árabe de la infancia se dice que volvió de Egipto a los tres años, y confirma lo dicho en el Ps. Mateo 2.26, acaso copiando algún documento anterior. El tránsito por un punto crítico indica muchas veces cambios ambientales, viajes, traslados de domicilio, etc., acompañados de las subsiguientes crisis fisiológicas de adaptación, enfermedades, etc.

Otros acontecimientos pueden haberlo afectado profundamente. aunque no coincidiendo con puntos críticos de la carta natal. Uno de ellos sí coincide en cierto modo, aunque no con un punto nodal planetario, sino con la crisis de pubertad: la guerra civil palestina consecuente al censo de los años 6-7 d. de C. pudo tener efecto notable en un temperamento especialmente sensible como el suyo.

No hay referencia aparentemente a la presencia de la Luna y Venus en el «stellium» de su carta natal, quizá porque viene claramente manifestada por la tendencia general de su predicación, que es inútil por ello hacer resaltar. Una referencia a Venus parece haber en la simbólica paloma que se indica durante su bautismo por San Juan; la paloma es el ave de Ishtar o Venus y puede aludir con ello a su presencia en el «stellium». Por otra parte, las referencias venusianas abundan en el Evangelio, así en Mt. 5.28, 19.3, 19.10, 26.6 ss., Mc. 14.3, Lc. 7.37, Jn. 8.1, 12.1 Ss. La Luna aparece más especificada: la plebe, las turbas, las mujeres, juegan importante papel en su vida pública, lo mismo en sentido favorable (domingo de Ramos, hosanna) que desfavorable (crucifícale). Pero hay una referencia particular a ella en la predicción de Simeón 92, al expresar éste que «una espada atravesará tu alma», lo que se ha venido interpretando como indicación del efecto que su muerte habría de tener en María. Pero, desde el punto de vista personal de Jesús, la crisis con la madre (Luna) es anterior, con motivo de su abandono del hogar para dedicarse a la predicación, y apartarse de su tierra. Esta crisis tiene lugar a los 32 años y ha debido suponer un grave sufrimiento para él (crisis materna, emocional). Pero hay también una indicación de ella en el Evangelio:

Estaba la muchedumbre sentada en torno a él y le dijeron: «Ahí fuera están tu madre y tus hermanos, que te buscan.» El les respondió: « es mi madre y mis hermanos?» Y echando una mirada sobre los que estaban sentados en derredor suyo dijo: «He aquí mi madre y mis hermanos. Quien hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre» 93.

 

90 Evangelio árabe de la infancia. 25 y 26.11.

91 G. Schiwy, op. cit., pág. 249.

92 Lucas, 2.35.

93 Marcos, 332; Mateo, 12.46-50, y Lucas, 8.19-21.

 

José, al que no menciona en todo el relato de su vida pública, no estaba allí sin duda, siendo opinión general que había fallecido ya, acaso en el punto de Oposición Sol, otro elemento de la crisis sufrida. La interpretación que consideramos aquí más probable es que, con motivo del fallecimiento de José (32 años), Jesús abandona su hogar y empieza su nueva vida tras una reciente crisis religiosa el año anterior (31 años, Oposición Júpiter), debido a una ruptura con las normas sacerdotales de la religión imperante en Israel.

Se ha asegurado que perteneció a la secta de los esenios, pero si es verdad, este tiempo parece marcar la ruptura con ella, aunque haya asimilado parte de su doctrina: es una ruptura total con la sociedad constituida para la creación de algo nuevo personal, como lo indica el «stellium» en la Casa 1ª de su horóscopo. Simeón dice que será blanco de contradicción y, efectivamente, como Gran Conjunción, su horóscopo marca un hito, una piedra miliar para la Humanidad de todo tiempo.

3. El hombre se espiritualiza a medida que evoluciona, y la Casa más espiritualizada es la última, la Casa 12 que representa la experiencia de toda la vida del hombre (6.4.19).

De igual modo, en la evolución de la raza, indicada por los Signos, el último de ellos, Piscis, es el más espiritual, y representa la expe riencia de la especie, habiéndose acumulado en él la sabiduría racial, es decir, la intuitiva.

Si quisiéramos encontrar el prototipo de la raza blanca, por ejemplo escogeríamos un hombre entre los de raza blanca: por razón idéntica, cuando queremos buscar un prototipo píscico, lo buscamos en aquel grupo humano que tiene a Piscis como Signo regente.

Piscis, decimos, es el Signo espiritual por excelencia, y de aquí que una religión espiritual por definición haya de nacer de él. Jesús hubo de nacer por ello en el pueblo judío, gobernado por Piscis como grupo humano, y él mismo debió ser un tipo Piscis puro: en efecto, como hemos visto, cinco de los siete planetas antiguos están en dicho Signo, y éste es el ocupante de su Casa 1 la cual representa la tendencia vital primordial del individuo.

El viejo ha ido experimentando a lo largo de su vida, de su propio ciclo, sucesivos acontecimientos, de los que ha extraído una ley de validez máxima, tras eliminar lo anecdótico, y esta ley es válida para su propio ciclo. Si las leyes que la Humanidad ha descubierto han de tener validez universal en el espacio y en el tiempo, ser universales y eternas, deberán tener nacimiento en Piscis (fin del ciclo racial) por corresponder al resumen de la experiencia humana universal), han de ser espirituales, pues es hacia dichos planos hacia los que tiende la evolución de la raza.

Una Gran Conjunción, por otra parte, implica el ciclo planetario máximo al ser la reunión de todos los planetas (el Gran Año), por lo que en este ciclo, en este largo período, los acontecimientos no se repiten.

 

Si unimos ambas condiciones, es decir, una Gran Conjunción en Piscis, tendremos una religión universal y eterna, leyes arquetípicas por las que se rige el Universo y que incluyen a todas las demás.

Parece que ya de antiguo se venía atribuyendo a los judíos el Signo de Piscis: según Abarbanel, éste era considerado regente del pueblo judío, y la Conjunción Júpiter-Saturno en Piscis era la constelación del Mesías. Ptolomeo, en cambio, hace regente de Judea el Signo de Aries:

Los habitantes de Celesiria, Idumea y Judea están principalmente influidos por Aries y Marte, y son generalmente audaces, ateos y traidores .

Posiblemente aquí el juicio de Ptolomeo esté influido por la reciente guerra de los judíos del año 70, la destrucción de Jerusalén y el comportamiento de sus habitantes en la misma. También cabe una regencia de Aries sobre esta zona, al ser ésta montañosa y micro climática, o incluso la imbricación de los últimos grados de Piscis con los primeros de Aries, con sus caracteres contrapuestos y mezclados.

Visto en su historia, sin embargo, el pueblo judío como tal encaja más en el Signo de Piscis, que es el Signo del sacrificio y la fatalidad, de la migración continua de la que es arquetipo el «judío errante», del autosacrificio implicado lo mismo en Cristo individualmente que en la suicida guerra del año 70 de todo el pueblo.

La acusación de ateísmo es cierta en el sentido de que el Dios judío no tiene una concreción iconográfica como en la religión de otros pueblos, por lo que un romano, griego o egipcio de la época había de pensar en un dios incomprensible para él. Pero por su misma abstracción teológica, el Dios de Israel debe carecer de represen tación que lo conecte al mundo material.

Es interesante notar a este respecto que la imagen de un Signo es indicada por individuos de otros Signos, y por la opinión que de él tienen los demás. Piscis es cadente desde el punto de vista de los Signos intermedios (de Cáncer a Capricornio), que son los que predominan en los planos sociales y materiales, por hallarse perfecta mente adaptados a este medio, mientras que Piscis o Aries son casos extremos: la imagen de una determinada época de la Historia la dan los hombres en edad media, hacia los 30 años, que son los representativos de dicha época; el viejo constituye una singularidad para el hombre medio de dicha época de la Historia, igual que Piscis lo es para el resto de los Signos.

En los judíos como pueblo observamos ambos extremos: una idea de pequeña patria (la Tierra Prometida) que renace en cada fin de su período social (C-800) y cristaliza durante un corto tiempo, y que es como una premonición de su vertiente Aries,

 

94 Kelier, Y la Biblia fenla razón, Omega, Madrid, 1957. pág. 346.

95 Ptolomeo, Tetrabiblos, 2.3.

 

Y por otra parte, la tendencia universalista de «ciudadanos del mundo» desligados de toda ubicación material de territorio, pero adaptables a todos los lugares, unidos entre sí por los lazos espirituales de la Tora más incluso que por la comunidad de sangre, que es su vertiente más píscica.

De lo primero tenemos ejemplo en las recónstrucciones del pequeño reino de Israel con diversos nombres cada 800 años, cerca de los puntos críticos de éste:

h. —1200: conquista de la Tierra prometida, fundación del primer reino judío.

—444: tras la Cautividad, gobierno autónomo de Judá.

444: constitución del reino (cristiano) de Jerusalén por Eudocia.

1099-1291: nuevo estado cristiano en Jerusalén, los Cruzados.

1948: reconstitución del Estado de Israel.

Característica de los fines de período es la astrología y todas las ciencias predictivas como consecuencia de la sabiduría de todo el ciclo. Esta es una constante histórica del pueblo judío, del que es figura permanente el profeta y teoría fundamental las profecías mesiánicas.

Es posible que, en determinado momento (Abraham), naciera una raza debido a un efecto metastásico. Cabe preguntar si, en ciertas condiciones, se pueden dominar los astros cuando se llegan a conocer perfectamente sus efectos, y que el individuo o grupo que lo consiguiera se haga superior a los demás, al igual que quien logra dominar un ciclo puede sobrevivir al siguiente. Este sería el caso del «pueblo elegido»: en contacto con los conocimientos de la astrología sumeria, hacia el —2000, hubo un hombre que fundó una familia en el momento adecuado, y con ello una raza predominante sobre los demás pueblos por efecto «feed back». De este modo, tal grupo humano superará las crisis del ciclo de 800 años y otros que ocasionan la caída de otros grupos humanos.

Puede observarse al respecto que los judíos siguen la ley natural, y no la social que rige otros grupos humanos, lo cual está de acuerdo al tipo Piscis. El judío no reconoce más autoridad que Dios (ley natural), despreciando cualquier autoridad humana (recuérdese el episodio de Ester y Mardoqueo), y tal idea se infiltra en la religión cristiana primitiva, como dan testimonio los mártires de los primeros siglos. Piscis, al ser el último Signo, desprecia toda posible superioridad personal. Para el judío, los Imperios Sociales representan una evolución intermedia que él ha sobrepasado ya: la verdadera y definitiva es el final del ciclo, donde la evolución se ha completado; el verdadero imperio mundial es el reino de Dios, o el de David, que es un reino píscico que ha de sobrevenir al final de los tiempos. Por eso, el tipo Piscis sintoniza todos los finales de cualquier ciclo y se halla presente en aquellos grupos o fases próximas al fin de período. Por ello, su doctrina es contrapuesta al tipo medio de evolución humana y el reino píscico «no es de este mundo», ya que se halla próximo al final del ciclo material, próximo o preludio del nuevo ciclo ideal o espiritual, idénticamente a como el viejo (Casa 12.a) se halla próximo a la muerte. Los Imperios Medios, aquellos que triunfan en este mundo (puesto que triunfan aquí, son de aquí) son basura en la mentalidad judía, píscica, pues lo importante es el resultado final, y el final es píscico sin duda.

Este mismo desacato a la autoridad personal, terrena, es lo que los ha llevado a ser perseguidos por toda sociedad constituida en la cumbre de su poder, desde Moisés hasta nuestros días; pero en la misma persecución se fundamenta su superioridad al producir en ellos una selección que es una de las causas de supervivencia. Y esta ley de selectividad es una de las grandes leyes naturales cuya ausencia ocasiona la caída de los imperios en otros pueblos: porque Yavé castiga a aquel que ama, dejando únicamente los mejores de entre ellos:

Te aconsejo que compres de mí oro acrisolado por el fuego para que te enriquezcas 96 Yo reprendo y corrijo a cuanto amo...

y de este concepto de «pueblo elegido» deriva su confianza en la calidad y desprecio del número, una de sus constante históricas, siendo la prohibición antigua del censo una de sus muchas manifestaciones.

Otra característica píscica es su tendencia musical: los judíos fueron famosos músicos también en la antigüedad, y dicho arte se propagó a otros pueblos a través de ellos. También lo es su tendencia al teatro y posteriormente al cine y a todo tipo de manifestación de esta clase, quizá consecuente a su tendencia al movimiento y la migración.

4. Jesús es un tipo Piscis, y las características de dicho Signo se hallan confirmadas por su doctrina. Los primeros cristianos lo supieron, piscis el símbolo de los peces lo vemos por doquier, simbolizando el Redentor, y ellos mismos se consideraban pececitos que habían encontrado la salud en las aguas bautismales .

Piscis, por otra parte, es considerado por algunos astrólogos como el Signo del cristianismo ascético , y se ha denominado por otros el Signo de la abnegación del Mesías o proscrito. La autonegación, la anulación de la personalidad propia, es característica píscica, y lleva en los casos extremos al suicidio  o a tratar de convertirse en mártir (Neptuno):

La naturaleza predominantemente receptiva y pasiva de los hombres de Piscis, sus buenas disposiciones para servir a los demás, ayudándolos e incluso sacrificándose por ellos, explica que corrientemente los encontremos entre enfermeras, monjas, sacerdotes, etc. 102

 

96 San Juan. Apocalipsis. 3.18.

97 San Juan, Apocalipsis, 3.19.

98 Oswald Wirth, El simbolismo astrológico, Saros, Buenos Aires. 1958, pág. 101.

99 N. Sementoskv-Kurilo, El hombre y su estrella, Planeta. Barcelona. 1959, pág. 125.

100 N. de Vore, biccionario de astrología, Argos, Barcelona, 1951. V. «Signos. Piscis..

101 Louis de Wohl, Usted y la Astrología, A. H. R., Barcelona, 1953. 102 N. Sementosky-Kurilo, op. cot., Piscis.

 

Domina en ellos la dedicación generosa y humana, fraternal para con sus semejantes, la hospitalidad y compasión hacia los hermanos desgraciados en cuya ayuda acuden espontáneamente con elevado espíritu de sacrificio 103,

¿Quién suplica, y presta servicio, y suplica algo más

y da de comer al mendigo a la puerta,

y llora amores perdidos mucho antes?

«El pobre Piscis» 104•

No es necesario que resaltemos las anteriores características en Jesús, que vienen confirmadas constantemente en el Evangelio al igual que en otras noticias extraevangélicas; en el Evangelio según Tomás se dice:

Bienaventurado el hombre que ha sufrido, pues ha cimentado su vida 105 y en la Epístola de San Bernabé:

Los que deseen yerme y poseer mi Reino deben recibirme por la tribulación y el sufrimiento 106

todo lo cual se halla en la línea característica de Piscis:

La servicialidad es la mejor faceta del carácter de los nativos de Piscis, que sienten un íntimo deseo de compartir el dolor con los demás. Entre los piscianos evolucionados espiritualmente se encuentran personalidades generosas, caritativas y desinteresadas al extremo de olvidarse de si mismos 107

abnegación que lleva a ser el último 108, a renunciar a todo y poner la otra mejilla como esencia del cristianismo 109:

La compasión, la comprensión, la simpatía que ellos tienen desarrollada en un alto grado los lleva a interesarse largamente en el asunto humano, sin retroceder ante sus facetas más miserables o terribles: a menudo su receptividad ante el drama humano los lleva a plantearse soluciones de naturaleza mística, por las que se sienten naturalmente atraídos 110

La historia de Jesús, reflejada en el Evangelio, responde punto por punto a estas características y culmina en el sacrificio de la propia vida por los demás, siendo su doctrina fundamental la renuncia a sí mismo:

Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y aun a su propia vida, no puede ser mi discípulo 11

 

I03 Altair, Astrología cientffica, Acuario, Buenos Aires, 1960, tomo 1, pág. 155.

I04 N. de Vore, op. ci «Signos

105 Roderic Dunkerley, Más allá de los evangelios, Plaza y Janés, Barcelona, 1966. 106 R. Dunkerley. op. cii.. pág. 130

107 Altair, op. cii., pág. 155.

108 Mateo‘ 20.26, 16.24; Marcos, 10.44; Juan, 13.5.

l09 Mateo, 5.39; Lucas, 6.29.

110  R. Hinostroza. El sistema astrológico, Barral, Barcelona,, 1973, pág. 113.

I11 Lucas, 14.26.

 

La faceta de su compasión no es para ser resaltada, pues es la tónica general del Evangelio también; su hipersensibilidad e hiperemotividad, típica de los Piscis, se aprecia en la agonía de Getsemaní 112, en su llanto sobre Jerusalén 113 o en sus lágrimas sobre la tumba de Lázaro 114.

Hay una íntima conexión entre sensibilidad e inteligencia: la sen sibilidad tiende sus antenas como medio de captación del conocimiento; el tipo Piscis es extraordinariamente sensitivo y, como consecuencia, de una inteligencia superior en sus representantes elevados, extrayendo su sabiduría del propio inconsciente racial. Sus conocimientos los adquiere de cualquier hecho, y nadie como él puede demostrar su «gran experiencia y sabiduría» 115:

El nativo de Piscis se caracteriza por su aguda sensibilidad, su intuición y su plasticidad 116

Piscis es, naturalmente, el Signo más sensitivo del Zodíaco 117, El nacido en Piscis puede tener un concepto de la vida más verdadero y más directo que el sustentado por las demás personas. Parece aprender rápidamente la verdad y la sabiduría. Es, si se quiere, un sexto sentido para él. El tipo inferior puede hundirse a espantosas profundidades por la bebida y las drogas, y por un extraño impulso hacia las malas compañías. Es holgazán, supersticioso, indolente, sensual, inclinándose a menudo a la perversión y marchando hacia la ruina. Pero el tipo superior puede acercarse mucho más al modelo de Jesucristo que todos los otros, por su mismo sufrimiento 118

La nota sobresaliente de estas individualidades es su asombrosa aptitud para la ejecución de habilidosos trabajos sin la práctica de la profesión ni la enseñanza de libros ni maestros. Semejante habilidad les da una capacidad omnilateral, pero de ordinario concentran su atención en una sola materia o labor para sus manos ilustres. Son excelentes autodidactas 119V

Tales características son claras en numerosos pasajes evangélicos, por ejemplo, en el episodio de la discusión o interpelación de los doctores en el Templo, cuando Jesús contaba 12 años, como expresa San Lucas:

Cuantos le oían quedaban estupefactos de su inteligencia y de sus respuestas’

y esta misma sabiduría autodidacta era la que causaba asombro a sus contemporáneos:

Todos le aprobaban y, maravillados de las palabras llenas de gracia que salían de su boca decían: ¿no es ése el hijo de José? 121

y viniendo a su tierra enseñaba en la sinagoga, de manera que, admirados, se decían: ¿De dóndo le viene a éste tal sabiduría y tales prodigios? ¿No es éste el hijo del carpintero? 122.

 

112 Mateo, 26.36; Marcos, 14.32; Lucas, 22.44.

113 Lucas, 19.41.

114 Juan, 11.35.

115 N. sementosky-Kurilo, op. cit., pág. 197

116 R. Hinostroza, Op. Cii., págs. 113 Ss.

117 L. de Wohl, op. cit., pág. 151.

118 L. de Wohl, op. cii., pág. 153.

119 Harrison L.aw, Doce retratos psicológicos animados, Selecciones Literarias y Científicas, Bar celona, 1950 (?).

120 Lucas, 2.47.

121 Lucas, 4.22.

122 Mateo. 13.54.

 

 

Llegado el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga; y la muchedumbre que le oía se maravillaba diciendo: ¿De dónde le vienen a éste tales cosas, y qué sabiduría es esta que le ha sido dada, y cómo se hacen de su mano tales milagros?’

Mediada ya la fiesta, subió Jesús al Templo y enseñaba. Admirábanse los judíos, diciendo: ¿Cómo es que éste, no habiendo estudiado, sabe letras? 124•

De su profunda intuición nace el descubrimiento de leyes naturales ocultas que solamente tras largos razonamientos se consiguen, elaboración llevada a cabo en el inconsciente genético. Estas leyes generales incluyen otras conocidas como casos particulares, y el tipo Piscis, omnicomprensivo en todos los aspectos, llega a descubrir esa ley universal. Igualmente, dada su extrema sensibilidad, lo que el individuo normal experimenta durante un ciclo de resonancia tal como el de 60 años, puede lograrlo él en uno de sus armónicos, resumiendo y proyectando sobre éste toda la vida del ciclo; de aquí que Jesús, con solamente 30 años de vida, pueda sensibilizarse a estados de evolución de los que no tiene experiencia individual por no haber transitado por la Casa correspondiente.

5. Otra característica Piscis reflejada en Jesús es su despreocupación por el dinero y cuanto se relaciona con asuntos materiales:

se ha despegado tanto de sí mismo (es el Signo más alejado del «ego>) e incluso de su propia carga biológica, que no comprende aquello que sirve de sustento a los demás mortales, o lo considera de importancia secundaria:

El súbdito de Piscis rara vez se preocupa por el dinero, sabe que se encontrará cuando haga falta 125

A pesar de carecer por completo del sentido de la realidad y de sus escasas apetencias de bienes terrenales y acumulación de riquezas, siempre, de una forma u otra, consiguen tener lo necesario para asegurarse la existencia 126

lo cual no puede menos de recordarnos las palabras evangélicas:

No alleguéis tesoros en la tierra...

No os inquietéis por vuestra vida sobre qué comeréis, ni por vuestro cuerpo sobre qué os vestiréis: ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad cómo las aves del cielo no siembran, ni siegan, ni tienen graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta... Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Mirad los lirios del campo cómo crecen: no se fatigan ni hilan. Pues yo os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de ellos 128

Si... nos apartamos de la injusticia, de la sordidez del amor al dinero... 129

 

123 Marcos, 6.2. También en Mt., 13.53, y Lc., 4.22.

124 Jn, 7.14.

125 Louis de Wohl, Usted y la astrología, A. H. R., Barcelona. 1953, pág. 153.

126 N. Sementoski-Kurilo, El hombre y su estrella, Planeta, Barcelona, 1950, pág. 195.

127‘ Mateo, 6.19.

128 Mateo, 6.25.

I29  R. Dunkerley, Más allá de los evangelios, Plaza y Janés, Barcelona, 1966, pág. 13 (.Bpfstola de S. Policarpo a los Filipenses.).

 

 

En las crisis, su norma es la inacción, acaso intuyendo que es el mejor método cuando se desconocen los resultados de una forma de obrar cualquiera; por ello prefiere que las cosas se arreglen por sí mismas:

No os inquietéis, pues, por el mañana: porque el día de mañana ya tendrá sus propias inquietudes: bástale a cada día su afán 130.

Pero tal abandono de sí mismo es solamente una muestra de una tendencia más general a desconectarse de todo lazo terreno y material, incluso de la propia familia, en favor de la unión espiritual y mística con los demás, y más aún con la Naturaleza y con Dios. Esta comunión con el Universo le hace mostrarse poco familiar, anteponiendo lo universal a lo particular, lo lejano a lo próximo, lo divino a lo humano: el tipo Piscis no tiene familia, ni patria, porque su familia y su patria son universales 131

Este mismo desprendimiento del propio ego es el que lo lleva al amor a los enemigos, comprendiendo con ello el Universo entero, incluso sus partes negativas. Cuando acude a su tierra de Nazaret, nada especial hace en favor de ella, anteponiendo la salvación uni versal a la de sus coetáneos, y es constante de su doctrina su extensión a los gentiles lo mismo que a los judíos, visión abiertamente herética desde el punto de vista israelita, estrechamente nacionalista 132

Por ello se toma a veces el tipo Piscis como un Signo de alienación y despersonalización al constituir el punto más distante del ego de la Casa 1ª

Del 12.» Signo surgen las más variadas formas de pérdida de personalidad, ‘que va desde la enajenación pasajera hasta la alienación permanente, pasando por la mediumnidad, el pasmo psíquico, la absorción mental y el éxtasis 133V

El Piscis es una suerte de hombre frontera, profundamente sensible a los signos de mundos paralelos, atraído naturalmente por lo desconocido, crédulo y a menudo portador de extrañas dotes psíquicas que apenas encuentran ubicación en un universo racionalista 134, Hay algo que se diría propio del otro mundo en este Signo. Ellos, con frecuencia, lo parecen también 135, Así como el tímido despertar de la Naturaleza en el umbral de la primavera revela el temor e indecisión, del mismo modo los hombres de Piscis parecen niños grandes, poseen una fantasía desbordante y caminan por la vida como en sueños. Son más dados a la utopía que los de Acuario, y sus fantasías están desarraigadas por completo de la realidad. No son capaces de inventos o descubrimientos ni de proyectar nada que se relacione con mejoramientos de la sociedad humana como los hombres de Acuario que, si bien a veces son quiméricos, siempre poseen un fondo real, ya que están en contacto con hechos y manifestaciones sociales auténticas. Las utopías de los representantes de Piscis revisten una forma muy distinta y se relacionan con cosas situadas completa mente al margen de la esfera práctica de la vida. Se trata de excursiones al reino de los ideales más elevados y de ansias nostálgicas sin objetivo concreto... 136

 

130 Mateo, 6.34.

131 Lucas, 14.26.

132 Mateo, 12.48; Marcos, 3.31; Lucas. 8.21.

133 0. Wirth, El simbolismo astrológico, Saros, Buenos Aires, 1958, págs. 101 SS.

134 R. Hinostroza, El Sistema astrológico, Barral, Barcelona, 1973, pág. 113.

135 .Louis de Wohl, op. cit., págs. 153 Ss.

136 N. Sementosky-Kurilo, op. cit., págs. 195 ss.

 

La definición más exacta de lo anterior la vemos en la frase clave de Jesús: «Mi reino no es de este mundo» 137, y en otras similares:

Si fuerais de este mundo, el mundo amaría lo suyo, pero porque no sois del mundo, sino que yo os escogí del mundo, por eso el mundo os aborrece .

No es, por ello, un ente social como lo sería Acuario: la doctrina de Jesús es individualista y espiritual al mismo tiempo, lo primero por tener una Gran Conjunción en su Casa 1 y lo segundo por su cualidad píscica. No es, por ello, un revolucionario social como algunos han tratado de verlo, porque Piscis, el último Signo, al igual que el viejo en la Casa 12 ha renunciado a toda reforma de este mundo:

No he venido a destruir la ley, sino a darle cumplimiento 139

porque el tipo Piscis cumple la ley por ser uno de los más adaptables del Zodíaco, y la cumple aun a costa de sí mismo, ya que la ley no tiene para él otro valor que como ley particular incluida en una ley universal del espíritu. Jesús no es un realizador, o no lo es a corto plazo, pues éstos se encuentran entre los tipos astrológicos de evolución intermedia bien adaptados a lo social (Virgo, Libra), sino un idealista que trata de formar al individuo para que, por medio de su perfeccionamiento y autonegación en favor de los demás, pueda formarse un reino (que no es de este mundo) o acaso una sociedad mejor, ya que «pobres los tendréis siempre» 140• Pero no funda una sociedad benéfica para curar enfermos, ni una institución social de menesterosos, porque son bienaventurados, por el contrario, los pobres, los humildes, los que lloran, los que sufren injusticias en este mundo, y no los más saludables o los mejor nutridos, y porque sola mente cuando se acepta el dolor físico, en el plano material, es cuando se halla uno en resonancia con un plano espiritual superior. Su «sociedad» espiritual se forma al buscar cada uno individualmente la misma meta espiritual, y la sociedad es la consecuencia, no la causa:

«Buscad primero el reino de Dios... » 141:

La religión es metafísica y no otra cosa: credo quia absurdum. La metafísica conocida demostrada —o tenida por tal— es mera filosofía o erudición. Aquí me refiero a la metafísica vivida, a lo impensable como certeza, a lo sobrenatural como hecho, a la vida en un mundo irreal, aunque verdadero. Ni un momento ha vivido Jesús de otra suerte. No fue un predicador moralista. Considerar la moral como último sentido de la religión es no conocer la religión. Eso es «siglo diecinueve», «ilustración», filisteísmo humanista. Atribuir a Jesús ideas sociales es calumniarle. Las sentencias morales, que en alguna ocasión enuncia, si no son meras atribuciones posteriores, sirven tan solo para la edificación. No contienen doctrina nueva. Había en ellas refranes que todos entonces conocían harto bien. La doctrina de Jesús era exclusivamente una revelación de las últimas cosas, cuyas imágenes de continuo llenaban su mente: orto de una era nueva, venida al mundo del enviado de Dios, juicio

 

137 Juan, 18.36.

138 Juan, 15.19.

139 Mateo, 5.17.

140 Mateo, 26.11; Marcos, 14.7; Juan, 12.8.

141 Mateo, 6.33.

 

final, un nuevo cielo y una tierra nueva. Nunca tuvo otro concepto de la religión ni existe otro en ninguna época de verdadera interioridad. Religión es toda ella metafísica, doctrina del allende, conciencia en medio de un mundo cuyos primeros planos se destacan e iluminan merced al testimonio de los sentidos; religión es vida con y en lo suprasensible, y cuando falta fuerza para tal conciencia, cuando falta energía aun sólo para creer en ella, entonces la verdadera religión se acaba. ¡Mi reino no es de este mundo! Sólo quien sepa medir la gravedad de este conocimiento puede comprender sus más hondas sentencias. Más tarde, las épocas urbanas, incapaces ya de tales perspectivas, son las que han referido al mundo de la vida exterior un resto de religiosidad y han sustituido la religión por sentimientos de humanidad y la metafísica por predicaciones morales. En Jesús encontramos justamente lo contrario. «Dad al César lo que es del César», es decir, someteos a los poderes del mundo de los hechos, aguantad, sufrid, no preguntéis si son «justos». Lo importante es tan solo la salvación del alma. «Ved los lirios del campo», es decir, no os preocupéis de riqueza ni de pobreza, que una y otra encadenan el alma a los cuidados de este mundo. «Hay que servir a Dios o a Mammon», quiere decir Mammon la realidad entera. Mezquina y cobarde es toda interpretación que excluya de esta exigencia la grandeza que en verdad atesora. Jesús no habría percibido la diferencia alguna entre el trabajo por la propia riqueza y el trabajo por la comodidad social «de todos». Su horror a la riqueza, la renuncia a la propiedad, que practicó la primitiva comunidad cristiana de Jerusalén —que era una orden rigurosa y no un club de socialistas—, revelan la máxima oposición imaginable a todo «sentimiento social»; estas convicciones no provienen de considerar que la situación exterior lo sea todo, sino de pensar que no es nada: no proceden de un aprecio exclusivo de la bienandanza de este mundo, sino de un absoluto desprecio de ella. Tiene que existir algo ante lo cual toda ventura terrenal desaparezca en nada. Es la misma diferencia que existe entre Tolstoi y Dostoiewski.  Tolstoi, el urbano, el occidental, ha visto en Jesús un ético-social y, como todo el Occidente civilizado -que no pudiendo renunciar aspira a repartir—, ha rebajado el cristianismo primitivo a la categoría de un movimiento social-revolucionario. A Tolstoi le faltó energía metafísica. Dostoiewski, que era pobre, pero en ciertas horas casi santo, no pensó jamás en mejoramientos sociales. ¿De qué le serviría al alma la abolición de la propiedad? 142

Piscis representa leyes imprevisibles; es, por así decirlo, la falta o dilución de la ley. Por ello es por lo que el individuo ha de estar alerta a los influjos externos y a la tendencia cósmica del momento para responder a ella. La ley solamente tiene un cierto dominio, más allá del cual no rige en modo alguno, por esto hay que hipersensibili zarse ante los influjos para descubrirla.

Piscis ha descubierto que no es posible encasillar el Cosmos en unas leyes rígidas aplicables en todo momento, dada la inmensidad del mismo, por ello renuncia y se hipersensibiliza para estar despierto a cada nuevo influjo fuera de este dominio rígido de la ley. Por esto, Jesús «no viene a destruir la ley, sino a darle cumplimiento»

 

142 O. Spengler, La decadencia de Occidente, Espasa-Calpe, Madrid, 1947, tomo III, pág. 308 ( problemas de la cultura arábigas, 3.6).

 

 

Del libro  INVESTIGACIONES  SOBRE ASTROLOGÍA 2

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Comentario por ana de farias el diciembre 5, 2012 a las 4:56pm

UN VERDADERO REGALO DE NAVIDAD!!! .GRACIAS POR EL APORTE

 

Comentario por Albirea el diciembre 4, 2012 a las 4:37pm

La maquetación es mía, la estructura es mía, el encabezamiento es mío, la clase de letra es mía, el final es mío, el numero de paginas total dentro del libro es mío, todo el trabajo de conservación es mío.

Un humilde trabajo para un Grande Demetrio Santos Santos, para que no se olvide; 

A ver si alguien sigue con el trabajo de divulgar en la red partes de su libro;

Lo he leído miles de veces y todavía hay partes que no comprendo que no asimilo ,pero todo llegará.

Así me sucedió con la obra de Carlos Carneado Ferreri en los años 1978  finales del siglo XX Matematico_Astrologo-Investigador-Historiador-Bibliografo, muy alejado de la inmensa mayoría de nosotros 

albirea

Comentario por Antonio Villalba el diciembre 4, 2012 a las 12:00pm

Grande Demetrio !,

un saludo José Luis 

Antonio 

Comentario por Mª YSABEL el diciembre 3, 2012 a las 7:12pm

¡Interesantísimo! ¡¡Gracias!! 

Comentario por cirstina rosa costantino el diciembre 3, 2012 a las 5:21pm

un excelente trabajo!!!

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